jueves, 16 de noviembre de 2017

PIXIES. "Head carrier" (2016)


Fueron los más grandes, todo cambio con ellos. Cuando los descubrí con el deslumbrante "Doolittle", me hice adictos a ellos, a su crudeza y visceralidad, a su extrañamiento melódico. Después me fui comprando todos sus discos, pero todo empezó con "Doolittle".

Andaba yo a últimos de los 80 flipando con The Sound (otra banda insuperable) el post punk, y todo lo que oliese a emoción al límite, cuando me topé en una de esas tiendas de Madrid con apellido de Rock, con un vinilo donde un mono parecía que me estaba provocando, guiñándome un ojo para llevármelo a casa.  Después vinieron los colegas del trono  Dinosaur Jr y Sonic Youth, pero primero fueron Pixies. Mi grupo favorito, la banda sonora de una época donde atesoro grandes recuerdos, donde se forjaron amistades que duran hasta la fecha.

Lo mejor que le pudo pasar a Pixies es que separaren tras el ruidoso y bestial "Trompe le Monde". El duende gruñón y Kim Deal ya no se aguantaban y decidieron con acierto poner en barbecho el proyecto. Luego vendría una carrera irregular de Black Francis con su nombre o con el alias Frank Black, superado con creces por los cuatro  trabajos de Deal al frente de The Breeders. Lástima que la princesa del caos también clamase silencio, solo roto por fugaces apariciones que siempre nos sabían a poco.

Cuando en 2013 sacaron "Indie Cindy" (ya sin Kim), mis sospechas antes de la escucha no me engañaron. Estos no eran los Pixies que nos cautivaron. Parecía un mix de sonidos duretes para ponerse al día, para llenar páginas, para llamar a la masa de se seguidores que supongo se sintieron tan estafados como yo al comprobar que no había por donde coger el engendro.

Y así llegamos a 2016 y la aparición de "Head carrier"; esta vez al bajo con Paz Lenchantin (ex-Zwan y ex-A perfect Circle), y la verdad es que aunque a años luz de sus trabajos de los 90, parece querer despuntar de nuevo, engancharnos con sus dulces monsergas (la que titula el disco es un buen principio para continuar atentos a lo que viene después).

Olvidémonos de un nuevo "Bossanova", o de un nuevo "Surfer Rosa", pero al menos el disco se puede escuchar ni tirarlo por la ventana, con alguna canción bastante reseñable y un conjunto aceptable (sigo echando de menos a Kim Deal). Su incursión en el pop con "Classic masher" es todo un acierto, y en "Baal's Back" nos encontramos al Francis más gritón y pendenciero.

El bajo de Lenchantin en la también pop "Might as well  be gone" me recuerdan viejos tiempos, para en "Talent" volver a insistir en la formula de antaño. Eso es quizás el pero del álbum. Que miran casi con descaro la construcción de las canciones que les hicieron grandes, intentando hacer de retales un traje de buen vestir. A veces funciona, otra no. Eso es lo que hace que estemos ante un disco irregular, pero bastante aceptable en comparación con la ruina de su "Indie Cindy".

"Tenement song" no nos dice nada pero "Bel esprit" conserva cuando cierro los ojos, con esa guitarra de Joey Santiago en un entramado de bella distorsión, las esencias del ayer. En "All i  think about now", Kim Deal deberia pedir derechos de autor; menos mal que también se enganchan al punk como en la divertida "Um chagga lagga" para en "All the saints"  poner el punto final a este sainete, dejándonos el regusto amargo.

Qué grandes eran los Pixies. Los más para quien escribe. Lo mismo cuando Francis y Deal decidan en un extraño futuro volver a unir sus caminos, puedan recuperar la magia que se perdió cuando guardaron sus instrumentos tras "Trompe le monde". "Head carrier" no es un mal disco, se deja escuchar, pero eso para una banda como Pixies es poco, excesivamente poco.



martes, 14 de noviembre de 2017

PARDONER. "Uncontrollable salvation" (2017)


Sólo me basto escuchar el tema que abre el disco, "Blue hell", para acudir raudo al sitio de compras habitual de música que tengo para hacerme con los servicios de esta banda de San Francisco, que como pocas bandas en la actualidad ha sabido revivir los 90, a Pavement, Sonic Youth o Dinosaur Jr, con una arrogancia brutal, con un sonido devastador.

10 temas, diez hits, diez trallazos repletos de melodias, de guitarras que hieren, de gritos que ensordecen ("Hint"). Lo tienen todo para que después de este primer disco vengan muchos más si siguen por esta senda de bramidos noventeros. Es como revivir la época donde Polvo, Truman's Walter y otros guerrilleros del caos, intentaban hacerse un hueco entre los popes de la época. Pardoner suena sucio y limpio a la vez, siempre con un buena tormenta de cadencias sónicas ("Outdoor excursion"), requisito indispensable para no pasar a la historia como otra secuencia de minutos para la basura.

El cuarteto, (dos guitarras, bajo y batería), tiene a la juventud no como una rémora, sino como un empujón para fabricar riffs robustos de margaritas eléctricas como la monumental "Hey rockstar", para descomponernos con ese inicio melancólico de"Carousel of punishment", cinco minutos largos de conmociones y ruletas rusas de distorsión siempre inteligente, rauda y adictiva.

"Pivot fakia", otro (y van...) punto álgido del disco te hace levantar de la silla para en "Labrador" recordar a los añorados Pixies, y a sus colegas de generación. "Uncontrollable salvation" no tiene desperdicio, aquí no sobra nada, aquí todo esta resuelto con acierto, con fuerza y maestría.

La que titula el disco es una auténtica vacilada, y el epilogo, la más larga y currada de todo el cd, "Don't stop believe 'in me", es la certeza más firme de que Pardoner es una banda asentada, con los pies en el suelo, que ha construido uno de los discos más edificantes y radiantes de este año que ya se acaba.


domingo, 12 de noviembre de 2017

URLAUB IN POLEN. "Health and welfare" (2005)

El duo de Colonia formado por Jan Philipp Jansen y George Brener, fueron todo un torbellino de estilos, constante crisol de sonoridades adictivas que lejos de su paisanos Tocotronic, supieron insuflar a la música independiente, aires valientes e interesantes.

Empezar el disco con "Wanderlust" donde parecen una copia cómica de Beck, les da como mínimo la credibilidad de seguir indagando en lo que nos podemos encontrar en "Healt and Welfare". No es de extrañar el éxito que tuvieron en su día por festivales del norte de Europa. Su propuesta llevada a un escenario seguro que era de todo menos aburrida.

En "Beatrice", se pasan al kraut, iluminando con minimalismo marcial las luces de un sideral cielo de porcelana siempre rota, para en "Irkin Ark" convertidos en robots de una desolación futurista, arribar costas de apocalipsis y caos electrico. "D.T.W.I.L". es un medio hit sumergido en formol de los 80.

Luego, en las tres partes del tema "The case of getting" se acercan a una indietronica efectiva, con marcados ritmos envolventes, ladrillos en una construcción sin fisuras, mensajes tutelados desde una instrumentación divertida, convertida en utensilio para un juego de sombras siderales.

"Crash", el punto más fuerte del disco, es una versión dulce de Stranglers primera época, y la que titula el disco me hace pensar en un grupo que seguí bastante en los 80, The Three Johns. En conclusión, una divertida y poliedríca banda la de estos germanos, que desparecieron del mapa en el 2011, con el también interesante "Boldstriker".


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viernes, 10 de noviembre de 2017

PERFECT PUSSY. "Say yes to love" (2014)

8 canciones en apenas 20 y poco minutos para que más. Es el tiempo que le hizo falta a esta banda de Syracuse para hacer un cóctel de punk ruidoso, como un enjambre de motosierras que se para en el noise para después arremeter con violencia tus oídos.

La primera "Driver", es sólo una muestra de lo que vamos a encontrarnos en el álbum. Música al filo de la violencia, dos minutos de escozor eléctrico con la voz de desasosiego de su cantante Meredith Graves.

Las críticas que la ponen cerca de G.G. Allen, no van mal descaminadas. "Bells" es un torrente que que te estalla, una jauría de noise abrupto, a destajo, un tiro mal dado que te provoca daños irreparables. Un atisbo de melodía aparece en la contundente "Big stars", esta vez con un poso de shoegazing criminal, una buena ración de medicina venenosa. Como para levantar a un muerto.

"Work" es estridencia, colapso y caos, punk con alfileres oxidados entrando en nubes que llevan arsénico y demolición. En "Interference fits" se enredan en un colapso de revolución, sin pies ni cabeza, urgando más si cabe en la posibilidad de como sonar cada vez más primitivos y salvajes.

Después viene otro puñetazo más. "Dig" y su minuto raspado que da la voz a "Advance upon the real", la más larga del lote, con sus cinco minutos, suficientes para constatar que aquí no hay nada impostado. Para terminar, "VII", la más noise del disco, ruido por un tubo para volverte majara. Perfect Pussy, Punk en estado puro.



miércoles, 8 de noviembre de 2017

LEE RANALDO. "Electric trim" (2017)


Cada vez más alejado de la sombra sónica de Sonic Youth, Lee Ranaldo continua su camino, su paso, su aventura hacia la gestación de canciones perdurables, de rock de autor sin mácula, con una variedad de pinceladas que con la producción de Raul Fernández (Refree), hace que "Electric trim" sea un bello colapso de sonoridades.

"Moroccan mountains" es una minimal agitación que se mueve entre la psicodelia y ecos de sones del norte de Africa. Grabado el disco entre Barcelona y New York, "Electric trim" es un compendio de tolo lo bueno que sigue dándonos Ranaldo, aquí cobijado en su necesidad de continuar expandiendo sus proclamas de repicador de buenos temas ("Uncle skeletor").

Acompañado para la ocasión por Nels Cline (Wilco), Kid Millions (Oneida) y sobre todo la voz de Sharon Von Etten, (en "Let's start again" parece que estemos escuchando los lamentos de Mimi Parker), el disco es una vorágine de actitud, donde el guitarrista se encuentra cómodo en su papel de aullador del rock alternativo.

El mano a mano de Ranaldo y Sharon Von Etten es pura delicia. Pop suavemente elaborado que al poco se convierte en su spoken word de Lee entre destellos de guitarra alborotadora. "Circular (right as rain)", el tema de presentación de "Electric trim", es quizás el más agitado de un cd que despide los buenos aromas imperdurables.

La que titula el lp es otro tratado de melodía e insurección, contrastes como en la foto de la portada. Frenos, acelerones, ritmo y perdidas de control. "Thrown over the wall" y "New thing", son las dos pìezas para acabar de redondear un disco donde la versatilidad instrumental de Lee Ranaldo sigue activa, en plena forma su creatividad indomesticable.



lunes, 6 de noviembre de 2017

JAMES. "Laid". (1993)


Dentro de ese gran espectro de bandas que estuvieron encuadradas en el Brit pop (Blur, Oasis, Pulp, The Divine Comdedy, sólo por citar algunas), James fueron una rara avis. La banda liderada por Tim Booth comenzó su andadura a mediados de los 80, y fue con "Laid" (y también con "Seven" (1992), cuando la popularidad les alcanzó como un rayo perturbador.

El rollo de James iba por otros parametro de sus colegas de generación, lo suyo era ensimismarse en una especia de pop/folk acariciador, ("Dream thrum"), con piezas que no rugían ni te hacían bailar, pero que rápido se te quedaban en la mente por su propulsión de hit ("Out to get you").

Los de Manchester sabían como elucubrar sensaciones, repartiendo sueños y sucesos de porcelana, rizando melodías, estirando su pop de rumores frágiles, lejos de explosiones sónicas ("One of the three").

El disco tuvo sobre todo una enorme acogida en los EEUU, teniendo a la canción que titula el cd como una de sus principales coartadas para un merecido éxito. Personalmente me quedo con "P.S." y su lenta proyección armónica y rutilante, o la efectiva y redonda "Everybody knows".

Música de otros tiempos cercana, sin pretensiones, de una banda que supo construir su propio espacio dentro de la vorágine de esa época. Luego siguieron produciendo buenos trabajos, Booth abandonó el grupo a principios del año 2000 y James siguió; su último disco "Girl at the end of the world" data del 2016. 


jueves, 2 de noviembre de 2017

PAUL BUCHANAN. "Mid air" (2012)


La veces que me he ahogado entre las aguas afectivas del Nilo azul. Nadie como el grupo escoces pilotado por Paul Buchanan para llevarte a lugares donde la calma, la tristeza, la soledad, se unían en trío para traspasar muros y ventanas, para cerrar los ojos y caer rendido en paisajes de luces de hadas.

"A walk across the rooftops", "Hats" y "Peace at last" y el tardío "High" (2004), cuando ya nadie esperaba nada de ellos, forman un diccionario de los sentimientos tranquilos, de una banda que supo como nadie vivir al margen de todos los vaivenes estilísticos.

Paul Buchanan, en 2012, tuvo el enorme acierto de traernos este pedazo de disco, que bien pudiera ser el 5º de The Blue Nile, donde el piano y un acompañamiento de decoración orquestal, son los que acompañan la atronadora voz de Paul Buchanan ("Buy a motor car" es una maravilla indescriptible).

14 canciones en apenas 35 minutos para pedalear sonrisas ("Haft  the world"), para agarrar el paraguas de la brisa y no soltarlo hasta que la hora marque el ayer ("Newsroom"). Esta semana estoy disfrutando de este reencuentro con Paul Buchanan. Cuando llega la noche acompaña la llegada del sueño, cuando lavo los cacharros tras comer, tapa el sonido de la tele que parece un armazón inútil ante tanta cantidad de belleza que desprende "Mid air" ("Wedding Party").

"Summer on it's way", es delicada, como que se fuese a romper, arcilla y un martillo de corazón. Simplemente delicioso. Como la coartada suave y total de "My true country", sabores de luces, risas a contraluz, algo de magia y la laguna de la memoria repleta de tiburones alaridos.

El piano, el piano y Paul. Paul y el piano, al lado de un lago donde las palomas que quedan del último exterminio se esconden debajo de los bancos de madera en busca de algún gusano redentor ("A movie magazine").

"Mid air", notas de otoño, serenata suave, dolores vencidos. ¿Alguien sabe a que se dedica ahora Paul Buchanan? Se echa de menos su arte, su languidez, su concesión, su lenguaje musical que amamos los que de una u otra manera sentimos a la Música como esa gran Musa que nunca defrauda.


martes, 31 de octubre de 2017

VIVA SUECIA. "Otros principios fundamentales" (2017)


En 1994, cuando Los Planetas sacaron su primeros disco "Super 8", tenía 25 tacos y estaba currando los fines de semana en un garito. Recuerdo que me compré la cassete de "Super 8", y no paraba de ponerla en el pub. Más de un bronca tuve con el dueño por culpa de una adicción que creció nada más escuchar "De viaje".

Imagino que un joven de ahora, puede sentir lo mismo que yo en esa lejana época, cuando se ponga a escuchar a Viva Suecia. Desde que suena "Piedad" y sus guitarras dolientes, y las letras melancólicas, y el pop feedback que te agarra y no te suelta, notas que Viva Suecia tiene ese poder de evocación, de terrenos ya transitados por otros, pero hábilmente resueltos por el grupo.

El grupo murciano, con Rafael Val a la cabeza, sabe llegar con melodías radiantes de esas que cruzan espejos de edades, ("Nunca estamos solos"), músicas para adolescentes de ahora y para ya maduros cercanos a los cincuenta que al cerrar los ojos se acuerdan de cuando el ímpetu de la edad redoblaba los tambores de descubrimientos, de viajes y amistad ("El nudo y la esperanza").

En "¿Nos ponemos con esto?" suenan como un satélite radiante de Los Planetas, y en los emocionales siete minutos de "La estrella de David",  se escoran a un post rock de dolores de pasión, perorata larga que inflama los ojos, que pule océanos de esos que reflejan algunos pensamientos cogidos al vuelo del galimatías del tiempo.

Seguro que hoy puedo cruzarme por el barrio con algún chaval de esos raros que lleve en sus oídos "A dónde ir", mientras patea aceras, mientras da vueltas para evitar la vuelta a casa e intentar no pensar sólo en ella...  "Lo último que se pierda" de la mano del piano logra crear un misterioso climax que en "Hemos ganado tiempo" se convierte en otro hit de esos para votar esperanzas truncadas. Para terminar, "... que esto funcione", noise pop danzarín y crudo, feliz y necesario para acabar por todo lo alto.

Tenía 25 años y cuando acababa la noche y no quedaba nadie, me ponía "Qué puedo hacer" mientras miraba la puerta del bar pensando que porque no, ella entraría a salvar otra noche de extrema soledad.....

domingo, 29 de octubre de 2017

DEATH CAB FOR THE CUTIE. "Transatlanticism" (2003)


El cuarto disco de la banda de Benjamin Gibbard no podía empezar mejor. "The New Year", un trallazo de power emotivo, contundente, de esas canciones que puedes oír cien veces sin cansarte ninguna de ellas. Vaya sonido.

Y es que si los anteriores disco de la banda eran buenos, este sin duda fue el mejor de su carrera. Temas redondos ("Lightness"), construyendo un disco que vendió un huevo de copias, que les encumbró como paradigma de indie rock con sentimientos, con singles rodando por calles asfaltadas de esplendor ("Title and registratition").

"Expo 86" es otro torrente de melodías, de suavidad ruda, de guitarras indies que rugen en un entramado de contundencia siempre controlada. Gibbard y sus chicos parece que se divirtieron sin freno cuando escuchas temas como "The sound of setting", o la que titula el disco, con ese piano motivo de inicio de otra gran canción.

Otro impacto brutal, "Death of an interior decorator", peladeando sofismas, cándido power pop que da la voz a "We looked like giants", otra sensacional pegada eléctrica, racimo de bombas de humo que aclara vista, que explota luces.

Mejor disco, sin duda (para otros sera "Plans" (2005), ) de un grupo al que dejamos de tener noticia en 2015 con "Kinsutgi", y que eran de una eficiencia brutal en eso armar buenas melodías.


jueves, 26 de octubre de 2017

OUGHT. "More than any other day" (2014)


Es una pena que estos canadienses de Montreal shayan desaparecido. Con tan solo escuchar la minimal y envolvente "Pleasent heart", canción que da el pistoletazo al que fuera su primer disco (en 2015 sacaron "Sun coming down" y au revoir), te das cuenta la cantidad ingente de cosas que la banda prometía para revitalizar el post punk.

Densos, reiterativos, tomados por el gen de la incertidumbre, envolvían las canciones en una aridez suave, en melodías extremas, con la voz siempre chillona y malsonante de Tim Darcy llevándonos hasta los nervios. Toda una gozada.

Por este disco aparecen referencias a Talking Heads o The Sound, con un sonido roto, lírica estrangulada, cadencias rotas y café a deshora. "Today more than any other day" es como una versión punk de The Feelies, acelerados, rock excéntrico, pasión desaforada, luces que se encienden y apagan.

Hospedados en Constellation, el label de Godspeed you black Emperor y otros embajadores de las sinfonías extremas, Ought jugaba con otros juguetes. "Habit" es un jodido himno que te hace saltar de la silla. Es la música que a lo mejor hubieran hecho The Sound si Adrian Borland no hubiese decidido hablar de tu a tu con el tren que acabó con su vida.

"The weather song" es luminosa, radiante y "Forgiveness", la más abstracta del lote, es una delicia de la cual no te quieres separar.  El post punk de "Around again" da la voz a otro punto fuerte del disco, "Clarity!", furiosa, disparatada, cargada de ritmos orates, de sensaciones reconfortantes de otros tiempo.

Para terminar, "Gemini", más disloque, más alucinación sónica, esta vez con Pere Ubu como reflejo roto de estos acordes imposibles. Otro buen grupo a recordar, a traer a colación, salvados del estropicio del polvo de los tiempos que pasa, música cruda, total.


martes, 24 de octubre de 2017

PROTOMARTYR. "Relatives in descent" (2017)


Ahora que Interpol ya no son los que eran, vienen Protomartyr a revitalizar el post punk, a poner las cosas en su sitio. Este, su cuarto disco, el mejor hasta la fecha, nos los muestran más limpios, pero igual de contundentes.

El inicio es brutal. "A private understanding", cinco minutos de continuas bajadas, de arreones eléctricos, con la voz tan sugerente de Joey Casell, elevándonos con su bella monotonía. Sí, Protomartyr han compuesto un discazo de cabo a rabo, con pequeños guiños a The Fall, ("Here is the thing"), llevando las visceralidad de su anterior lp, "The agent intellect", a terrenos oscuramente luminosos.

Los de Detroit se salen en "Relatives in descent". Hay hits aquí y allí, canciones que te pide el cuerpo volver a darle al play una y otra vez. Será la adicción a los bueno, a obras que miren atrás con pasos al frente. "My children" con la guitarra chillando mientras Casell fantasea sobre filosofía y demolición, da paso a "Caitriona" otro single seguro, grupo conjuntado, ritmos post punk para unos tiempos necesitados de artistas que se emancipen de la apatía.

Una de mis favoritas, "The chuckler", es una auténtica maravilla. Himno para los soledosos de músicas antaña que reviven cuando hallan gemas inmarchitas que te hacen vibrar. Cuando la distorsión aparece ya estás corriendo al armario a buscar tus camisetas de Killing Joke o Joy División.

El fichaje de la banda por Domino, no les ha domesticado. Han conseguido convertir el caos intrínseco del grupo en gruñidos desbocados, ("Windsor hum"), o melódicos paseos postpunk que te airean los malos dias ("Don't go to anacita"). Pero lo realmente encomiable de la banda es la creación de canciones que perduran en tu cabeza, que se arremolinan en tu necesidad de toparte con algo explosivo. "Up to tower" empieza con zigzags para convertirse al poco en un remolino de catarsis.

"Male plague" parece una excursión punk de chicos degenerados, y "Copses in Regalia" es un montón de plegarias oscuras para fortalecer tu ánimo. Para acabar la sorpresa, el mejor final. Hacía tiempo que no me encontraba con un tema como "Half sister", con su desafiante inicio, con el bajo y la guitarra dando la cuerda al reloj de la impostura para al poco fabricar cuando llega el minuto 3, un buen rebaño de tragedia melancólica. Me ha dasarmado nada más oirla. Todo esta dicho en este seguro, uno de los discos del año. Aunque algunos le quieran matar el Post punk aun esta vivo. Protomartyr lleva la llama. Bien alta y oscura, bien limpia de obscenas claridades.


domingo, 22 de octubre de 2017

COMETS ON FIRE. "Avatar" (2006)


Con este estruendoso disco pusieron fin a su carrera una de las bandas que ha sabido con más atino perforarnos los oídos con su space rock, con su psicodelia de los años 70, como una turbina de avión de esas que no para aunque el motor se detenga.

Para muestra un botón. La inicial "Dogwood rust". Larga y compleja, donde los dos guitarras, Ethan Miller y Ben Chasny, parece que están combatiendo entre ellos para ver quien es el más salvaje de ambos. Pedazo de sonido. Entre Blue Cheer y Hawkind. Un pepinazo de esos que no se olvida.

Ethan Miller, lider y cantante, es el que lleva la batuta, el que organiza este sin dios que tiene puesta la vista en la escena más ruidosa de los 70, donde los ácidos eras como papillas redentoras, donde las melenas ondeaban devastación.

En "Jaybird" se escoran hacia un blues deforme, atomizado de lisergia y grandes andanadas de feedback, todo un aullido rabioso. Los brutos también tienen su corazoncito. Así se explica goces sonoros como la balada hard "Lucifer's memory", con su amplia gama de siseos tranquis.

Y oyendo "The shallow's eye" parece que estuviesemos asistiendo a un jam incendiaria donde la banda al completo parece una panda de orates ensimismados compitiendo para saber quien está más rallado. Puro festival del caos. "Holy teeth" más corta del disco con sus dos discretos minutos, parece una versión esquizofrénica de Mudhoney y "Sour smoke", mi favorita, donde el ritmo es el eje principal, donde el groove viene y va colapsando siderales mares inmaculados.

Una pena que no siguieran. Quedan sus cuatro discos imprescindibles para los amantes de las detonaciones psicodélicas.


viernes, 20 de octubre de 2017

NUDOZURDO. "Tara motor hembra" (2011)


Me gustan Nudozurdo. Desde su primer trabajo homónimo les he seguido, y la verdad es que ofrecen señales inequívocas de banda de esas que marcan su propio camino. Tras "Sintética" (2008) que les granjeó muy buenas críticas, nos regalaron este portento de canciones tapizadas con el riego de la insolación.

La voz de Leopoldo Mateos sigue pergeñando rabia y dolor, detritus y desolación. "Prometo hacerte daño" es toda una proclama de fuerza y riffs que se retuercen. Los madrileños saben cruzar estilos, postpunk, noise, indie..., todo con un punto de desengaño, con letras que cuestan seguir, pero con melodías dulcemente tóxicas como la eficaz "No me toqueis".

Y es en "Prueba/error" donde suben el listón, donde disfrutas con sus guitarras gritando, mientras ellos a lo suyo, heridos por la vida detonación, confeccionando ritmos de luces de agravio, pócimas de letanía al por mayor. Vibrante. Todo un hit. Como el noise de "Conocí el amor" con su desgarrador y volcánico espíritu post punk.

El tono cambia en "Mensajes muertos", lírica, con cuerdas que te mecen, luminosa y triste, bella y a la vez misteriosa. Hasta parece otro grupo en una fenomenal mezca de pop y oscuridad.Y les sale bien la jugada cuando con valentía se enfrentan a casi nueve minutos en la hipnótica "Laser love".

A partir de la siguiente canción, "Sueño Demo", el disco se va ralentizando, cogiendo ondas internas de baja tensión y "Dosis modernas", quizás la más floja de este buen disco. Para terminar "El diablo fue bueno conmigo", balada donde aparecen las hermanas de Leopoldo para poner el fin de este potente disco. Luego vendrían "Rojo es peligro" (2016) o el más reciente "Voyeur amateur", pero yo me quedo con la agresividad contenida de este "Tara motor hembra".



miércoles, 18 de octubre de 2017

JESU & SUN KIL MOON. "30 seconds to the decline of planet earth" (2017)


En este segunda colaboración entre el peligroso activista sonoro Justin Broadick de Jesu, y la banda de Mark Kozelek, no hay abrasivas guitarras, ni drones aleteando entre sierras eléctricas mientras Mark canturrea serpientes.

Para "30 seconds to he decline....", la propuesta varía, no así la intensidad. Aquí hay largos monólogos que se sacuden entre cirios a veces de épica ("You are me and i am you"), o largos lamentos hasta de 17 minutos que se arrastran entre una electrónica efervescente ("Wheat bread").

El disco es un perfecto vehículo para Kozelek. En "He's bad" ataca con inquina a Michael Jackson, felicitándose de su muerte, con rabia y mala leche. Asi es el carácter con más mala leche del territorio indie. Todo un angelito. "Needles disney" es minimal, lineal, con una base de fondo que sirve al poeta de la gravedad para conquistarnos con su suave pasividad.

El disco transcurre sin sobresaltos, con temas cadenciosos, que siguen el mismo patrón, llevados todos por una corriente de leves arritmias, paseando por las palabras, leyendo en el atril diatribas y rubor ("Bombs").

En "Twenty something" se acercan más al sonido de Sun Kil Moon, para en "Hello Chicago" repicar campanadas de voces atalaya, cadencias febriles, luces que nunca se apagan. Otro disco pues para disfrutar de Kozelek, de sus peroratas y sus reflexiones, esta vez con Jesu de copiloto, en un proyecto que no supera el primer disco, pero que no te deja indiferente.


lunes, 16 de octubre de 2017

NILS FRAHM. "Felt" (2011)

Tierno, acogedor, expansivo, emocionante... Esas son las palabras que se me vienen a la cabeza cuando presiono el play y empieza a sonar "Keep", el primer tema de este pianista y compositor germano, que hace de la delicadeza su baluarte.

Minimalismo para estar entre las brasas de un sueño, calcando en las hojas presentimientos que huyen por la ventana de la memoria, teclas de un piano que suenan lentas y parsimoniosas ("Less"), entre un murmullo fértil de lluvia que acarrea recuerdos.

No se muy bien eso de las etiquetas que se le han puesto de "pianista indie". Lo que nos ofrece Nils Frahm es un tratamiento sencillo y a la vez cautivador de la música de piano, acompañada por pequeños efectos que transitan siempre al albur de las notas que poco a poco toman la tristeza como campo de operaciones ("Familiar").

De sus manos salen raices que se agarran a tu corazón como las sentidas "Unter" y "Old thught", participes ámbas de un decorado otoñal, calida bienvenida al mundo de los sonetos, de pulsiones internas hacia una paz necesaria para parar el rasguño feroz de la vida cuando ésta se hace ofensa.

"Snippet", es otro de los puntos fuertes de "Felt", un bello paseo por el bosque, la rúbrica de mil latidos, que se da la mano con "Kind" y su festival de pausas lentas, de toboganes medicinales. Frahm sabe como llenarnos de vaho y de luz, de motines de flores apaciguadoras.

Para el final de esta tonada tan íntima, la más larga del disco, "More", nueve minutos que resumen de una manera eficaz el huracán de sensibilidad que destila este rutilante disco. Apasionante.


jueves, 12 de octubre de 2017

AMERICAN FOOTBALL. "American football" (1999)

Pedazo disco de debút que se marcaron los chicos comandados por Mike Kinsella. Los de Chicago desde que suena la estupenda canción de inicio, "Never meant", se marcan uno de los mejores discos de emocore de la historia.

Lo suyo es la fibra sentimental y las guitarras aspavientos, modular el sonido a través de secuencias emocionales, donde cabe un saxo ("The one with the wurlizer"), o  como en "But  the regrets are killing me", se atreven a perforar el cielo con melodías y suave distorsión.

"You know y should be leaving soon" es otro trallazo leve, otro estallido de guitarras que siempre se encuentran con la contención vocal de Kinsella para llevarnos de la mano hacia acantilados imprudentes, lógicas imprevistas, sonidos siempre arrulladores.

Y es que si Sunny Day Real Estate, Rites of Spring o The Promise Ring, eran realmente potentes, American Football tienen un punto extraño que los hacen para mi dulcemente atrayentes. "Honesty?" juega con las guitarras y con un pop cadencioso, a ras de las turbinas de corazón, y "The summer ends", también con vientos de por medio, tiene un poso de ternura que te atrapa sin remisión.

También les pongo un 8 alto cuando suenan bellezas tan indescriptibles como "Stay home" o letanías emo como "For sure". Brillante pues disco homónimo, altamente disfrutable, repleto de aristas que no cortan las palabras, que te dan sed.


martes, 10 de octubre de 2017

MOGWAI. "Every country's sun" (2017)


Que no haya nuevas noticias sobre el sonido de Mogwai, es en si una buena noticia. La muestra un botón. Desde que das al play y pinchas "Coolverine", sabes que la fuerza de la banda sigue vigente, con sus escorzos melódicos entre ralladuras de guitarras, instrumentales para un apocalipsis tierno.

Hasta cuando fabrican tonadas que van de himnos singles, como la cantada "Party in the dark" ,  aciertan plenamente con sus explosiones de feedback, en un revuelto de melodía siempre saludable y vigorosa. Los escoceses a los suyo; a escocernos un poco el alma.

Tras nueve discos en la mochila, Mogwai siguen dando pistas para que no se agote el señuelo de su velocidad programada para radiar infiernos suaves, entelequias de electricidad. Se nota cada vez que nos regalan un disco, sus trabajos confeccionando banda sonora ("Les revenants" o "Before the flood). Su música cada día es más cinemática ("Brain sweeties"). Pero esto no es excusa para que se conformen en la pasividad.

"Crossing the road material" es vitalista y repleta de guiños a lo mejor del postrock de sus anteriores trabajos y "aka 47" es una bella sinfonía de dulce caos. En "20 size" juegan con las guitarras a deambular por espacios siderales de locura para en "1000 foot face" acercarse con prudencia a una electrónica nada acomodaticia.

Luego viene "Don't believe the fife" para los que nos mola esto de los órganos polarizando guitarras, climax soberbios de decadencia y cadalso. La más bestia del lote, "Battered at a scramble", todo un lujazo de cisma y detonación.

"Old poisons" también se enroca en la catarsis guitarrera, y para finalizar, la que titula el cd, suspiros de bajón, lobos alrededor de la lumbre. Seguiré comprando discos de Mogwai mientras sigan en este laberinto de silencios y tormentas. Con algunos bajones, desde "Rock action" (2001) continuan aturdiendo con amabilidad nuestras orejas.


domingo, 8 de octubre de 2017

PILE. "You're better than this" (2015)


Quedé tan jodidamente tocado cuando escuche el ultimo disco de Pile, no hace mucho comentado por estos lares, que no me pude resistir y mi hice con su anterior disco. Este "You're better than this", sienta las bases de lo que escuchamos en su nueva producción.

Desde que suena la inicial "The world is your motel", con ese aire bruto a lo Jesus Lizard, seguida del himno para radiar infiernos, "Mr. Fish". no puedes más que echarte al monte con ellos, deslumbrarte con esos aires definitivos de luces que duelen, de rock obsesivo.

Siempre con un deje melódico extraño, ácido sulfúrico para tus entrañas ("Tin foil hait"), o lozanías lentas que poco a poco se van convirtiendo en lamentos infecciosos, en pruebas evidentes de que Pile es una de las mejores cosas que ha podido pasar a la música inquiera actual para dotar de peligro a este ecosistema de voces sacuden electricidad ("Hot breath").

Me gustan un huevo Pile porque lo suyo es armarse de valor para convertir la tranquilidad en una bomba, como la efectiva "Touched by comfort". Mi favorita es "Waking up in the morning". Una locomotora de ruido que te gusta y te sacia, un potente ejemplo de como el rock tiene aun cosas que decir.

"Yellow room", también es una parada de monstruos total, una agitada concatenación de enjambres ruidosos, de zarpazos que te dejan incomodo, de punk para el siglo XXI. Para el final la más larga, "Appendicitis". Una tonada salvaje y visceral, arrullando volcanes, elevándose entre el fango. Joder como me gusta. El sonido alto, a toda ostia, para que suenen mejor los golpes. Sin duda Pile, uno de mis descubrimientos del año que nadie se debe perder.





jueves, 5 de octubre de 2017

NADINE SHAH. "Love your dum and mad" (2013)

Menudo disco de debut que se marcó Nadine Shah. De esas voces que saben perpetuar la mejor época de Pj Harvey.Cuando ésta aun irradiaba peligro no tocar. Desde que suena la bizarra y mecánica "Aching bones", con sus chirridos en medio del vaho de su voz, el disco es una perfecta estampa de ritmos angulosos, de folk gótico que da miedo.

La cantante inglesa supo digerir de una manera eficaz los ecos de Harvey, haciéndose un hueco entre las que sintonizan el dial estilístico de la gravedad (Anna Calvi, Scout Niblett, Shannon Wright  entre otras), y consigue que escuchando temas como "To be a young man", la tensión erice los sentidos.

En "Runaway" toma protagonismo la guitarra, y "The Devil" con ecos a Patti Smith, es otro de esos temas que aguantan con formidable seriedad una contención que siempre presiento dolor y voces rotas ("Floating").

"Love yout drum and mad" pasa en un santiamén, con nanas de cristales rotos, "Floating", baladas devoradoras de malas noches, "All i want", y pianolas sangrientas de cuentos de esos que no te dejan dormir, ("Used it all").

Después vienen vals de desasosiego como la impactante "Dreary town", y para terminar otra de esas joyas dulces y venenosas que hacen que tras escuchar el disco, te queden ganas de mas, "Winter reigns", con su espeluznante tranquilidad.

Este mismo año sacó al mercado "Holiday destination". Tiempo tendremos en el futuro de meternos a fondo en su laberinto. De momento, disfrutemos de los vaivenes del arrobamiento.



martes, 3 de octubre de 2017

BARDO POND. "Under the pines" (2017)


Casi sin quererlo, la banda que lleva desde mediados de los 90 llenándonos la cabeza con rock rugoso psicodélico, con guitarras machaconas de stoner, space rock de ese indómito que se fabrica en una destartalada nave de producción masiva de LSD, ha construido con este "Under the pines", su mejor trabajo y uno de los discos más reseñables del año.

"Under the pines" esta compuesto por 6 canciones en 40 minutos, donde predomina los tiempos que te rasgan el corazón, climax casi de shoegazing-post rock, como en la catarsis que provocan cuando escuchas "Crossover", donde Isobel Sollebenger se da un atracón de emoción al límite, arrastrada en una colosal secuencia de rock de ese que te mece y destruye.

El noise está presente con pinceladas casi de drone. "Out of reach" avanza con su melodía envolvente, con la garantía de un viaje de diez minutos por un orbe de caos matizado, de intensidad que se explaya en grandes expansiones de guitarras, con Isobel arrullando nostalgia maquiavélica.

"My eyes out" es otra pasada de esas que te hipnotizan con sus feedback en coma, con su continuo y laberíntico ritmo que te atrapa y no arroja dudas. Pedazo de disco "Under the pines". "Moment to moment" parece una versión anémica de Giant Sand. Pelotazo glorioso, western de calor y sed perpetua.

La que titula el disco es un duelo a cámara lenta de guitarras que explotan sin pasarse, y "Effigy", para terminar, con el sonido de los vientos cosidos a una vacación sideral de luces infinitas, cerrando decididamente su mejor lp hasta la fecha, un monumento a la provocación de la exaltación.


domingo, 1 de octubre de 2017

THE MONOCHROME SET. "Strange boutique" (1980)


Con "Stange Boutique", en el lejano 1980, echó andar la discografía de una de las bandas más atípicas dentro del postpunk primera hornada. La música de BID y sus chicos, no se movía por el lado tenebroso, las guitarras no sonaban a cuchillas, no vivían en una noche eterna.

Tan solo escuchando "The Monochrome Set (I presume)", te das cuenta el desparpajo de la banda, con la guitarra juguetona de Lester Square, con sus letras nada presuntuosas, siempre hablando de fantasías de amor raro, de sexo loco en medio de un festín de ritmos tribales, jolgorío y luces, fiesta y hedonismo.

No es de extrañar que The Divine Comedy se fijaran en The Monochrome Set como influencia. En "The lighterside of dating",los teclados son los que llevan el mando para llegar a uno de los hits de ese disco primerizo, "Expresso", divertida, guasona, desmarcándose de los compañeros de generación, alegres y rumbosos.

"The Puerto Rican fence climber", instrumental, es una canción de playa, verano de exceso, guitarras aspavientos, sombras pintadas de colores, festival asegurado que continua con "Love goes down the drain", pildoras de pop que rasga legañas, conjuta de bailes, asamblea de felicidad. The Minochrome Set siempre fueron unos dandys barrocos que se divertían con su pop de extrañas filigranas, repicando maravillas ("The etcetera stroll").

Para el final la más post punk, "Goodbye Joe", eléctrica, desbordadora, total.. Una excelente manera de recuperar a un viejo grupo que vió la oscuridad al trasluz del ritmo de la purpurina y el frenesí.


viernes, 29 de septiembre de 2017

OLD TIME RELIJUN. "Lost light" (2004)


El sello K Records (hogar entre otros de Beat Happening y otros orfebres del lofi extremo), fue el hogar de este combo de Washington, que desde finales de los 90 hasta su disolución (las últimas noticias de la banda son en el 2010 con "Songbook Vol 1) nos llenó los oidos de no wave, noise, y en el caso de "Lost light" de un homenaje chatarrero a su manera a Jon Spencer.

Porque a eso suenan tracks como "Vampire victim", blues en coma, gritos desde una jaula, dráculas underground que supieron conquistarnos por su actitud iconoclasta. Los ocho minutos de "Cold water" son seminales, arrastrados rock en un combate de ritmos minimales, confeccionando arengas de deconstrucción, sorbos de ácido, munición para la agitación y la oscuridad.

Que buenos que eran Old Time Relijun. "This kettle contains the heart", es pura no wave, ruidosa y bestial, un enjambre de primitivismo sonoro que enlaza con "Music of the spheres", aquí más inclinados al noise. Cuesta adaptarse quizás a las primeras escuchas a ellos, pero al poco entras en un bucle hipnótico con la música reptiliana de esta infección poblada de clarinetes, guitarras rotas, espejos lúgubres ("Tigers in the temple").

"Pardes rimmonim" es otra secuencia de especulación sonorsa, distorsión lineal, catarsis de fuego y veneno. Si, es en este preciso momento, cuando empiezan a sonar las aspas de un molino de azufre en forma de canción, con la increible "Cold water, deep underwater" cuando ya estas perdido en el laberinto sónico de una banda a recuperar.

La voz de Arrington de Dionyso es el intrumentro principal de "The rising water, the blinding light", otra herejía que recuerda una vez más a Jon Spencer.  Todo un goce el escuche de Old Time Relijun. Riesgo y herrumbre, caos y desolación.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

THE FEELIES. "In between" (2017)


Seis años después de ese maravilloso "Here before", que supuso el regreso de la banda tras 20 años de ausencia, nos llegó este año este tierno y delicado artefacto que se llama "In between". Nadie como The Feelies para escocernos el alma con sus canciones que apenas levantan el suelo, que son como un murmullo acariciador, (la que titula el cd es una muestra de ello).

Glen Mercer, sigue cantando como llamando a la lluvia, entre un entramado de instrumentos melosos, garante y soberano de un reino de árboles frondosos, de melodías que incendian los silencios ("Turn back time"). Cuando suben la voz nos regalan estructuras hipnóticas de rock suave, sereno, como la soberbia "Stay the course", con la batería a pleno rendimiento, sudor y truenos que no suenan.

"Flag days" recuerda a Lou Reed y "Pass the time" es un resumen de dos minutos y medio sobre el concepto musical de The Feelies. Así son ellos. A penas hacen ruido pero nos llenan la cabeza de silbidos, de letanías íntimas, casi hipnóticas. Todo un lujo en estos tiempos escuchar majestades sonoras como The Feelies.

Su melancolía nunca suena impostada ("When to do"), y cuando quieren sonar indies lo bordan, (la frenética y guitarrera "Been replaced" es casi un himno). Si, "In between" es un gran disco, la mejor manera que tiene una banda que cuando aparició con "Crazy rhythms" a principio de los 80, sabia que lo suyo iba ser siempre vivir al margen.

Me entusiasma "Gone, gone, gone", otro pedazo de canción de esas que se te adhiere con su melodía contagiosa y su aguerrido final. Y casi en el ocaso del disco, nos topamos con lo mejor. La bella y lírica "Time will tell", y la vorágine electrica de "In between-reprise", 9 minutos de incontención, de tensión y solvencia. The Feelies, música para el inicio del otoño....


lunes, 25 de septiembre de 2017

MESHELL NDEGEOCELLO. "Pour una âme souveraine (A dedication to Nina Simone)" (2012)


El décimo disco en estudio de la cantante y bajista norteamericana (nació en Berlín pero que se crió en Washington),fue una dedicatoria al repertorio de la gran Nina Simone. El nacimiento del lp vino de un concierto que dió Meshell junto a su banda, versioneando el legado de Nina. Les gustó tanto lo que estaban haciendo, que al poco se fueron a grabar esta colección de pinceladas donde el disfrute es máximo.

Desde que se inicia el álbum con "Please don't let me misundestood", pasando por la colosal "Suzanne", todo rezuma soul, candor, blues de voces apagadas. Por aquí se dejan caer Cody Chesnutt, Sidney O'Connor o Valerie June, para apoyar la serigrafía del alma de un cancionero que por más que pase el tiempo, perduran sones, melodías, que no se apagan, que cristalizan en gospel arrulador, "Real life", o la soul vitamínica "House of the rising sun".

Luego tenemos esas baladas que te rompen el alma, como la soflama infecciosa de "Turn me on", y clásicos eternos de esos por los que no pasa el tiempo, "Feelin´god". En "Nobody's fault but mine", cuenta con la ayuda de Lizz  Wright para que el desgarro sea aun mayor.

A titulo personal, me sigo quedado con las canciones de Nina, pero "Pour une âme...", contienen un buen montón de razones para actualizar el legado de una artista insuperable. "By my husband" escarba de nuevo en la tradicción junto a Valerie June, y la emocionante "Black is the color of my true love's hair", es todo un delicado y puro rubor infinito.

Asi pues no queda otra cosa que aplaudir estos covers llenos de vida, de lugares donde tranquilizar la tristeza y revivir a la gran Nina, con estos temas tan imperecederos.


jueves, 21 de septiembre de 2017

90 DAY MEN. "Panda park" (2004)


Los conocí en el lejano 2002, cuando sacaron el apabullante "To everybody", un desbordante maremoto de sonidos acariciadores, post rock con corazón, turbulencias de un rock por hacer, dotado de una amplia gamas de tonalidades, de suspiros y contradicciones.

Para este "Panda park" la banda de Missouri, dejó de lado las guitarras y se confiaron a un maremoto de teclados, de sinfonismo bien concebido. La jugada les salió bien. "Even time ghost can't stop wagner" parece salir del espectro de un Jeff Buckley preocupado por una nación de flautas y torrentes salvíficos.

Es una pena que con este "Panda park" sellaran una carrera que comenzó en 1996. El disco se pasa volando; 35 minutos que se derriten en una vaho. "When your luch runs out" es enigmática, setentera, como los seis minutos de "Chronological disorder", donde se desatan en una ópera bufa de órganos y voces estrelladas.

Mi favorita es "Too late or too dead", donde el piano de nuevo coge carrerilla, se estremece y continua su camino por la senda de la grandilocuencia. "Silver and snow" es un homenaje rendido a Bowie. No lo pueden esconder. Y "Night birds" el epílogo, la más extraña del lote, en una pirueta de labios en desorden de besos, de extrañeza y pudor.

90 day men, uno de esos grupos que hay que recuperar, que ya se ha perdido para siempre entre andanadas de cds de bandas que algún día aportaron algo más que el saberse efímeros.


martes, 19 de septiembre de 2017

ISIS. "Live VII 02.25.10" (2017)


Menos mal que la banda se separó hace 7 años. No se como podían haber continuando su carrera llamándose como esa panda de asesinos religiosos. Hasta han tenido que especificar en la edición de este enorme directo grabado en su gira por Australia en 2010, que son una banda. Así estamos en este puto mundo de locura y insensatez.

Isis junto a Envy son mis dos bandas favoritas de post metal. Nadie como ellos para ir un paso más, deglutinar esencias venenosas, ponzoña de guitarras que se enredan en melodia y dolor. Isis, comandados por Aaron Harris y Aaron Turner, en sus cinco trabajo en estudio mostraron sus cartas, su pegado devoradora.

Y que mejor que este disco para ver como se las gastaban. Desde que suena "Heart of the dead", te ves contaminado por esa fuerza volcánica, por esos paisajes sonoros que te atrapan, arpegios de guitarras que nadan entre el apocalipsis y la fatal emotividad. "Hand of the host" es otro zarpazo de incomodidad, otro lunar negro que da paso a "Holy tears", donde la garganta de Turner se quiebra y resplandece, se hace cielo y luego tormenta, mientras aparece la melodía como sensación de mal sueño.

De ellos me gustaban su actitud para elaborar lugares atmosféricos donde la calma se agita con interludios de espasmos y conmoción. "20 minutes/40 years" una de las mejores canciones de su carrera, aparece aquí descarnada, reptante, con su tristeza voraz, con sus adjetivos de furia.

Así eran Isis. Una máquina perfectamente engrasada de luces y distorsión, enjambre progresivo de música para espantar calmas ("Ghost key"). En "Wills dissolve", el público australiano se viene arriba. Aquí casi parecen hermanarse con los reyes del drone Earth.

Para la parte final, las más agresivas, "Threshold of transformation", "Carry", y los 15 minutos apabullantes de "Celestial (The tower)", todo un bálsamo contra el adormecimiento del espíritu. Un verdadera joya pues este live que contiene todo los ases a su favor para los que aun no les conocen muchos no puedan desprenderse de ellos, y para los que les seguimos a pies puntillas, continuar gozando con las campanas del argamedón.


domingo, 17 de septiembre de 2017

AGF & VLADISLAV DELAY. "Explode" (2005)


Tras Vladislav Delay, se encuentra el músico finlandés Sasu Ripatti. Tras AGF, la vocalista e irreverente germana Anyte Greie. En 2005, ambos músicos juntaros fuerzas, se unieron para construir este interesante "Explode", un tratamiento sonoro de electrónica ambiental, una buena tacada de ritmos rotos, de secuencias programadas para silencios frustrados.

"Do protest" y "Explode baby" son el inicio de la catarsis tecnologica. Luego vienen maravillas de esas que no sabes muy bien en que estilo meter, como la extraña "All lies on us". El disco es un buen resumen de la actividad profesional de ambos músicos, mentes inquietas que les gusta asaltar los cielos con cumbres siderales de barroquismo y oscuridad ("A distant view").

"Explode" se sacude con fuertes explosiones de minimales ritmos ("Causing a Taifun"), y otros experimentos curiosos que rozan el drums and bass como la potente "Restrict", y otras inclinaciones hacia el viaje continuo a los rincones oscuros del alma, ("Break doors").

Luego vienen voluntades adictivas de melodías radiantes, "Useless" o pedazos de rutina electrónica que engancha por su placidez, por su comodidad por vagar por estratos ambientales de conciencia extrema, "Slow living".

Un buen disco de esos que te hacen acercarte a la electrónica más heterodoxa, la que navega en coordenadas de pasión por la aventura y el no confort.


jueves, 14 de septiembre de 2017

MCLUSKY. "Mclusky do Dallas" (2002)


Pedazo de segundo disco que se sacaron de la manga estos gamberros de Cardiff, estos tres bestias que nos hicieron vibrar como locos con sus guitarras sierras, con su sonido brutal. Steve Albini (como no) es el que está detrás de la mampara, el que vigila que los motores sangren ácido sulfúrico.

"Lightsabre cooksucking blues" y "No new wave no fun" son los dos primeros escupitajos de post hardcore, salvaje, insalubre. Luego vienen joyas que parecen himnos para los que caímos rendidos en los 90 con los Pixies y cia. "Collagen rock" sería mi canción de cabecera si hubiera nacido un poco más tarde. Melodía y chulería, patada en los huevos y mucho arte.

El trío se desmelena en tracks como "What  we've learned" o abrasiones de esas que dejan huella en tus oídos, "Day of the deadringers", otro torbellino de épica y de electricidad que sube y baja,que te provoca y seduce.

Bestias en "Dethink to survive", tranquilos y suculentos en "Fuck this band", o repleto de formas anguladas, de bajo destructor, en una de las mejores canciones del disco, la soberbia "To hell with good intentions". El bajo también es el que inicia la noise "Clique application form", puro Jesus Lizard, para en "The world loves us and is our bitch", refrescarnos la cara para que caer rendidos en la estremecedora "Alan is a cowboy killer", de esos temas que necesitas poner a toda ostia.

"Gareth brown says" parece una sucia broma y "Chases" juega a single. El fin, "Whoyouknow", casi grunge. El guitarra y el batera formaron cuando se disolvieron Future of the Left. Segunda vida al sonido de McLusky, con cinco discos para no perderlos de vista (sobre todo su último largo, "The peace and truth..." (2016).


martes, 12 de septiembre de 2017

DO MAKE SAY THINK. "Stubborn persistent illusions" (2017)


Los canadienses Do Make Say Think, colegas de correrías de Godspeed your black emperor!, han vuelto tras ocho año de parón. A su favor está que el género del post rock no sea ya pasto de los que se quedan con lo mejor que pasó al estilo, en los 90 en toda su extensión.

Ya estamos un poco agotados de esos paisajes instrumentales, de esas sacudidas que van y vienen y que al no concretizar la emoción, se van quedando en una mezcla de quiero y no puedo. No es el caso de Do Make Say Think, que apenas ha cambiado desde sus inicios.

Lo suyo es trotar por la electricidad, ("War on torpor"), o dejarse llevar por los diez minutos de "Horripilation" en una ensalada de épica bien llevada. "A murder of thouhgts" es lírica y tranquila, y "And  boundless", de lo mejor del lote, parecen unos Tortoise enfurecidos con unos teclados esquizofrénicos construyendo un guiño de kraut.

Temas las mayoría largos porque así funciona mejor esto del post rock desarrollista, pasión por tocar y volar, creando nubes o llamando a la instrospección ("Her eyes on the horizon"). Me gustan porque no me sorprenden, porque entran en casa y se quedan un rato para marcharse por la rendija ínfima que produce la ventana al abrirse para dejar pasar el viento ("As far as the eye can see").

"Shlomo's son" y la medio sinfónica "Return, return again", son el punto y final de una banda de esas que no nos enseña nada nuevo, pero que jamás defrauda. Post rock en el 2017. Hay queda eso. Y encima no destilan tedio.


domingo, 10 de septiembre de 2017

UNKLE. "Psyence fiction" (1998)


Sin duda el primer disco de Unkle fue el mejor de su carrera. La  banda formada por James Lavelle y Tim Goldworthy, acompañados por Dj Shadow, dieron una vuelta de tuerca a la música electrónica, llenándola de aportes lumínicos de varios estilos para gozar de este enjambre sónico, que desde que empieza la maravillosa "Guns blazing", en plan hip hop, hace que no puedas parar de moverte.

En "Bloodstain" es Alice Temple la que se arranca en un sensual de trip hop acariciador para que en "Unreal", viajemos por espacios siderales de memoria antigua. Uno de los puntos fuertes del disco es "Lonely soul", con Richard Ashcroft aportando su granito de arena en una efervescente y radiante concatenación de electrónica y base pop.

La caña viene con la roquera "Nursery rhyme/breather", con Badly Drawn Boy, llevando la batuta, el mando de unos minutos vibrantes y eléctricos. En "Celestial annihilation" aparecen densos y oscuros para en "The knock (drums of death pt. 2)", con Mike D. de Beastie Boys, llenarnos la cabeza de nuevo de ritmos imposibles.

Otra de las piezas que perdura a través del paso de los años es "Rabbit in your headlights" con Thom Yorke en una canción que bien pudiera aparecer en cualquier trabajo de Radiohead. Para terminar, otro petardazo, "Be there", con Ian Brown. Otra excusa para recuperar este disco del baúl del señor del polvo. Disfrute para un domingo que empieza a apagarse.


viernes, 8 de septiembre de 2017

MANYFINGERS. "The spectacular nowhere" (2015)


Su anterior trabajo, "Our worn shadow", data del 2006. Mucho tiempo de espera que tuvimos que esperar para que Chris Cole, volviera a mezclar la electrónica, la música clásica ("Ode to Louis Thomas Hardin), y el pop menos convencional, saliendo siempre a flote de su mixtura.

Colega de correrías del ex-Third Eye Foundation, Matt Elliot, Cole vuelve a dar en el clavo, con temas donde la tensión siempre va en aumento, acercándose al post rock, ("The dump pickers of rainham"), o acicalándonos con suaves melodías para soñar ordalías ("Erasev").

En "No real men", juega a la especulación instrumental, para en "70", con David Callahan a la voz, confeccionar un entramado donde el piano es minimal y los ruidos van y vienen en una espiral avasalladora.

"Alone in my bones", suena tierna a cuentagotas de cariño, y "Go fuck your mediocrity" tira por el drum and bass. Luego vienen himnos que parecen un vals como la potente "It's all become hysterical", o la envolvente "From madam Hilda Soarez".

En "Le problème de charbon" casi se mimetiza con el Philip Glass, para en "Triplets" acercarse sin pundonor a una especie de música folkclórica por inventar. Todo un puntazo este disco que hará las delicias de los que disfruten con el riesgo.



martes, 5 de septiembre de 2017

SLEAFORD MODS. "English tapas" (2017)


Quizás después de haberlos descubierto con ese brutal, "Divide and exit"(2014), este "English tapas", puede sonar continuista. Pero esto es lo que hay. Estos dos broncas no quieren cambiar, lo suyo es el punk oratorio, la mala ostia, la mala baba, la brutalidad y la aridez.

Y lo consiguen de nuevo. El título se lo encontró Andrew Fearn pintado en un pub ingles. Tapas inglesas, huevo, pepinillo, y papas fritas. Todo un manjar. El disco desde que se inicia con "Army nights" y "Just like we do" es un continuo puñetazo contra el brexit, la puta crisis, y todo lo que aqueja a las partes más débiles de la sociedad.

Las armas son las mismas, el duo esta perfectamente sincronizado en su argamedon particular ("Moptop"), confeccionando como en "Messy anywhere" ostiones de punk del siglo XXI sin una puta guitarra. Teclados, voz, actitud, proclamas y priva, mucha priva.

"Time sands" es espectral, y "Snout"  es hiphop violento, dinamitero. Adrenalina y furia, bombas en las palabras y gestos ariscos. Lo necesario para enfrentarse para este presente tan bastardo. "Carlon touts" es una mezcla entre Fall y Lydon. Una vesanía que no deja a nadie en silencio, que te pide agitación y lucha.

"Dull" es brutal, para verlos en directo y irte a comprar un bidón de gasolina para empezar tu particular revolución. Me encanta como en "B.H.S." aunan los sonidos electrónicos con su arisco plan para vomitar contra todo lo que no les gusta. Para terminar, "I feel so wrong", más navajas en el aire, más voces de luchas. Sleaford Mods, punks y guerrilleros. La voz de lo que pasa en la calle y en los barrios, lo que ha muchos jode escuchar.


domingo, 3 de septiembre de 2017

DAVID LYNCH AND JOHN NEFF. "Bluebob" (2001)


Estoy seguro que si el grandioso Lynch se hubiera dedicado en exclusiva a la música en vez de al cine, también había triunfado. Y es que donde el arte corre libre sin ninguna presa que condene el afluente de la creatividad, todo es posible.

En 2001, se junto junto al ingeniero de sonido John  Neff, para parir este álbum que es un torrente de versatilidad, de estilos que se juntan para procrear otros. Desde la apabullante "911" hasta la semindustrial "Rollin' down (to my house) todo es pura catarsis, oscuridad clara.

Se ha definido este disco como blues industrial. Y el nombre le va al pelo. "Thank you judge" juega al escondite y "I cannot  do that" te desarma con su carga industrial, como los Ministry de chatos en un bar perdido en cualquier desierto que desees.

Blues comatoso es "Blue horse" y "Bad night" son guitarras que se dejan llevar con la armónica en un bucle bestial de notas salvajes del Missisipi. Todo una pasada. Luego viene la tenebrosa "Mountains falling" que podía usarla David en cualquier film que le plazca.

"Go get some" es ambiental y demente, y "Pink western range" tira del nuevo de aires industriales para sofocarnos con sus proclamas de calor y sedición. "Marilyn Monroe" pone la tilde en la concatenación de ruidos con voces modificadas para en "City of dreams", el ocaso del lp, volver de nuevo a esos aires de ciudad desvalida, de industrias de humo lacerante, de noches que traen otras noches.

Potente disco a recuperar del gran maestro de las obsesiones modernas, música para sedarte o para aplaudir delirios.


jueves, 31 de agosto de 2017

MAGAZINE. "No thyself" (2011)


Cualquiera que busque a Magazine en el spotify y haga un random de sus temas y escuche canciones de este disco, dirá que se encuentra en los mismos años en los que caímos deslumbrados de la banda de Howard Devoto y compañía, (finales de los setenta y principios de los 80).

Parece que desde que suena la inicial "Do the meaning",  el tiempo se paró en los 80, y que 2011, cuando el grupo sacó este interesante "No thyself", es un guiño malévolo del ayer.  De la banda original ya solo quedan Devoto y Dave Formula. Barry Adamson sigue con sus bandas sonoras imaginarias, y Magazine sigue con sus post punk extraño, intelectual, cargado de motivos para fijarse en ellos.

30 años después aparecen como fantasmas sin sabanas ni oscuridad, para ofrecernos gemas del calibre de "Other thematic material", o excentricidades como "The worst of progress..."  donde el piano lleva en un principio la voz cantante, para al poco ahogarnos en la diatriba de Devoto y su guitarra de arpegios locos.

"Physics" es todo un ramalazo para la búsqueda interior de pócimas salvíficas y "Happening in english" una de las mas furiosas del disco, es puro años 80, con sus teclados y los constantes y continuos cambios rítmicos de guitarra.

Post punk evolucionado hasta cielos donde la matemática se junta con la expresión poética es "Holy datage", de lo mejor del lote. Como la impactante "Final analysis waltz", ordalía de guitarra estrangulada mientras Devoto aparece como vampiro libre de las ataduras de la edad. ¿Los años? Me río...

Para terminar, "The Burden of a song", con un inicio que recuerda a "The light pours out me", todo nostalgia actualizada, música para que los nuevos niñatos del indie aprendan de lo que pueda dar de sí un grupo con talento y arte.


lunes, 28 de agosto de 2017

PILE. "A hairshirt of purpose (2017)


Sin duda uno de los discos del año. Con todas la de la ley, la banda de Boston en este su sexto disco avanzan un poco más la senda y los ecos del también imprescindible, "You're better than this", con sus canciones imposibles, con su post-hardcore repleto de esquinas, con sus melodías imposible.

Y eso que la cosa empieza tranqui con la envolvente "Worms". Al hilo de ésta, "Hissing for peace", esquinada, radiante, antologica. Lo que hace a este disco que sea algo muy grande es como elaboran las canciones, como las trabajan.

"Rope's lenght" es una simbiosis instrumental al principio, una atmosférica exploración que al poco se convierte en un himno indie, en un tratado de como un grupo de ahora pueda galvanizar tus oídos con expresiones venidas de los 90. El tema es un trallazo emocional, un cañonazo que no te lo puedes quitar de la cabeza. Si, me parece que de momento (y vamos a empezar septiembre), Pile es mi grupo del año.

Lo tienen todo para explosionar, para hacer de ellos un banderín de enganche para creer en que aun nos podemos romper en pedazos cuando compramos y oímos un disco. Rick Maguire, guitarrista y cantante ha compuesto un cd de esos que se hablarán de él cuando pase muchos años (por lo menos eso esperamos).

Un minuto y medio les basta para que nos relajemos con la baladita criminal "No bone", una caramelo envenenado, para en "Milshake", continuen su batallar por los himnos que sabes que traen detrás peligro y ardor.

"Leaning on a wheel" es otra charcutería de rock que poco a poco va levantando la voz en una especie de emopunk, rutilante, marcial, solemne, un volván. "Texas" es un reflejo roto de Shellac, y "Hairshirt" es un baile siniestro de guitarras cuchillas. Ostias que sonido.

En "I don't want to do this anymore" suena el piano y baján los disparos, para en "Dogs" fulminarte con sus esporas traviesas,  con su escozor a mansalva. En "Making eyes" te revientan a base de un martillo de delicadeza, para en "Slippery", la mejor del disco, hacer que tus vecinos golpeen las paredes para que bajes la música que ya te ha poseído. Otro hit de esos de tensión sin contener, de
rabia y crudeza. Para terminar ,"Fingers", la más veloz.

Lo digo ahora, lo vuelvo a repetir. Que venga algún grupo de ahora si quiera acercarse al argumentario musical de Pile. Esto es pura dinamita que aunque se moje, siempre estalla.


sábado, 26 de agosto de 2017

RIDE. "Weather diaries" (2017)


21 años han pasado ya desde que la banda se despidió con ese formidable "Tarántula" (1996). 21 años que han pasado como segando incertidumbres, para volver con fuerzas renovadas, y la verdad es que la espera ha merecido la pena.

"Weather diaries" es un buen disco. Un cd repleto de canciones para recuperar todo el legado del grupo de Mark Gardener y sus chicos iconos del shoegazing y del britpop. "Lannoy point" es el inicio de este viaje hacia el presente con las coordenadas del ayer. Si, se nota desde el principio la intrusión de los teclados, acompañantes en esta sideral travesía repleta de emociones.

En "Charm assault" el grupo le da una ostia gorda al sistema, y dice que no, que no cuenten con ellos para el Brexit y toda esa mandanga que forman los de siempre para hacernos a la mayoría cada vez más pobres. "All i want" casi parece disco, pero el bajo y el enjuague vocal de la banda cercana a la psicodelia no hace aplaudir este afortunado regreso.

"Home is a feeling" es shoegazing moderado y sentimental y la que titula el cd, es un continuo frenesí de subida y bajada que pone otro punto importante en la nueva venida de un grupo que nunca se tuvo que haber ido. "Lateral Alicie" suena bestia, distorsión a raudales, motores en pleno funcionamiento, como en la perfecta y apaciguadora "Cali", donde volvemos a encontrarnos a la banda que nos engatusó en sus inicios.

Casi acabando el disco, dos joyas para degustación en soledad y con abrecartas de corazón, "Impermanence" y "White sands". Ride, de nuevo nuestros viejos fantasmas del ayer, de nuevos nuestros grupos, los discos rayados del ayer que vuelven hoy a ponerse en la primera línea de la salida. Ride, garantía total.


miércoles, 23 de agosto de 2017

ALAIN BASHUNG. "Fantaise militaire" (1998)


Considerado por muchos como uno de los mejores discos de música francesa que se hayan editado jamás, "Fantaise militaire" es la obra cumbre de este chanteur que supo aunar a la perfección la chanson con el rock, con una voz de esas que no puedes perder de vista, con unos textos y una elocuencia instrumental que rápido te atrapa.

Desde que suena "Malaxe" te ves imbuido en un sugerente y especial climax que con "La nuit  je mens" llega a convertirse en un hit para los corazones compungidos, para las almas al borde del paroxismo. Cuando aun Dominique A estaba por venir, Alan Bashung nos recordaba desde su iconoclastia que se debe y puede vivir al margen, decorando postales musicales con rubores infinitos.

El rock potente llega con la que titula el cd, todo un compacto y vigoroso armazón de rock al que ayuda la presencia de Adrian Utley de Portishead y músicos de Les Valentins. "2043" juega a experimental, "Mes prisons" es una galvánica y eléctrica máquina de rock con arpegios arabes, con luces que se apagan y encienden al son del latir de la niebla.

"Ode à la vie" es maravillosa de principio a fin, con esa batería marcando el ritmo de la canción, con Bashung más suelto que nunca, radiando en directo su lacerante verso, sus palabras cargadas de detonación. "Dehors" es pura chanson y en "Samuel Hall" Bashung da la bienvenida a la tecnología para seguir repartiendo mandobles de puro arte.

Salvando las distancias podemos hablar de Bashung como una especie de Bowie galo, un heterodoxo que hasta el fin de su vida (falleció en 2009) se dedicó a sobornarnos con espejos de buena música.

"Aucun express" y "Au pavillon des lauriers" son también dos grandes canciones para sumar al debe de este maravilloso álbum. Para acabar, lo mejor, con la circunstancial "Sommes-nous" y la tierna "Angora". Lástima que se nos fuese demasiado pronto este gran artista. Quedan sus discos (más de uno irán apareciendo por aquí).

Si hubiera venido de la pérfida Albion seguro que hubiera tenido más éxito sus estrofas. Nos conformamos los buscadores de sentimientos puros de seguir la senda de artistas como Bashung, garantía segura para la demolición de la apatía.



lunes, 21 de agosto de 2017

INTERPOL. "El pintor" (2014)


Tiene gracia que el título del disco de una de las bandas que más nos emocionó con unos principios prometedores, sea sacado del mismo nombre del mismo grupo. A saber lo que han querido decir con este juego malabar.

"El pintor" no es un mal disco. Pero es para olvidar si pensamos en sus dos primeros trabajos. Empiezan con solvencia con la contundente "All the rage back home". Parece que quieren recuperar el tiempo perdido. Paul Banks y sus chicos ya no son lo que eran pero siguen haciendo buenas canciones. Lástima que no predominen éstas en sus últimos largos.

Los chicos de negros, los que disfruten en negro, parece que el paso de tiempo no les ha sentado bien. He de reconocer que "Turn on the bright light" (2002)  fue uno de mis discos favoritos del comienzo del dosmil. El post punk volvía revitalizado con un combo que se sabía de memoria los metros de cuerda con los que se ahorcó Ian Curtis.

Por eso es una lástima que se pierdan en "My desire", que suban la intensidad de sus guitarras en la potente e hipnótica "Anywhere", para caer en el tedio en "Same town, new story". "My  blue supreme" suena a cansancio y "Everything is wrong" sube un poco el listón, se ayuda con la épica que tanto nos engatusó en su época.

No, "El pintor" en conjunto no es un mal disco, quizás de sus ultimos trabajos el que más se han esmerado. Pero queda tan lejos de sus inicios.... Me gusta la densidad de "Breaker 1" y la solvencia instrumental de "Ancient ways". Luego se vuelven a perder en "Tidel wave",  para terminar el cd con la intrusiva "Twice as hard".

Interpol. Pedazo de banda que poco a poco se ha ido disgregando con el batir de alas de los años, del tiempo que no cesa. Escuchemos sus temas, evoquemos su ayer, añoremos el post punk, pintemos negras postales de aturdimiento...

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sábado, 19 de agosto de 2017

CIGARETTES AFTER SEX. "Cigarettes after sex" (2017)


Tras un necesario descanso por tierras galas y norteñas, volvemos con las pilas cargadas con nuevos y recientes discos a descubrir, con recuperaciones de no hace mucho, con la voluntad intacta de seguir descubriendo experiencias sonoras que puedan militar en la insurrección.

Y Discos Pensados se para en el pub colosal de este grupo casi de culto norteamericano, que por fin edita su disco largo. Hasta la fecha habíamos disfrutados en cuenta gotas con su arte de lo lento, con su slowpop ambiental, sugestivo.

Ahora se han cargado las mochilas de libros de emoción y nos regalan canciones como sueños colapsados. "K." es un rumor que no cesa, dream pop apaciguador, a la sombra de Mazzy Star y Beach House, canciones para el aturdimiento. Como "Each time you fall in love" y sus minutos acariciadores.

La banda mantiene el pulso de sus primeras canciones, y nos mece con cordura con tracks como "Sunsetz" o "Apocalypse". Los temas son tentáculos de ternura sugerente, lemas para volverte un soledoso con aires de grandeza, susurros que no se acaban, leyendas por escribir ("Sweet").

Todo en Cigarettes After Sex podía caber en cualquier película dañina de David Lynch. El trio comandado por Greg González se ha aupado sobre el muro de piedra y ha vislumbrado el mismo campo donde Red House Painters o American Music Club hacen agricultura del corazón, y han saltado para ayudarles con los mismos útiles de labranza: ternura, emoción, suspiros, arreglos de la intimidad ("Opera house").

"Truly" es un bombazo de intimidad y calor silencioso, una ola de rugidos de amnesiaa interior, colapso y sacudidas del alma. Para terminar, "John Wayne" y "Young & Dumb", otras dos gemas para gobernar los cielos interiores. Pues eso, Cigarrettes After Sex, después de una buena tunda  de viajes, la mejor manera de retornar.


martes, 1 de agosto de 2017

NUDOZURDO. "Voyeur amateur" (2017)


"Voyeur amateur", de Nudozurdo, va a ser uno de las últimas críticas (sino la última) antes del parón veraniego que Discos Pensados se va coger. Unas semanas de asueto, de mar, de lejanía, de ciudad del norte, paréntesis de trabajo y de lo cotidiano, respirar fuerte y coger fuerza para septiembre medianero.

La verdad es que es escogido un buen disco para este parón. Nudozurdo siempre me han gustado (sobre todo sus primerizos trabajos), y este "Voyeur amateur", mezcla del ayer con lo nuevo, desde que suena la impactante "Bondage belcanto",  no me lo puedo quitar de la cabeza.

Leo Mateos, con su quejumbrosa voz, continua en este quinto álbum de la banda, pilotando este kamikaze vértigo hacia praderas siderales, donde tiene cabida todo lo que te puedes imaginar.       Hits ( "Beso co-rector"), y su trotón rítmo envolvente, krautrock de alto desarrollo sentimental como la que titula el cd, o  lírica con olor a derrota íntima ("Estás tan perdida").

Cuando se inclinan al post punk, "Jaula de oro", suenan verdaderamente excitantes, compinchados con la energía, con un lava volcánico que tiene su continuación en "Bronca zafiro". Una de mis favoritas, "Ürsula hay nieve en casa" es un zarpazo de esos que te llega muy adentro, profunda en sus misterio, expansiva y total.

"Genocida bilingue" es visceral, chula, total, y los nueve minutos de "La ruta de los Balcanes" pone los puntos sobre las ies sobre el drama de los refugiados. Nudozurdo no deja nada atrás. Lo solucionan con su independencia a voz grito en el aire, con su salvoconducto de estrías y delicadeza. Seguro uno de los mejores discos nacionales del año. Para la mochila de las vacaciones, hasta una vuelta cercana, cuando los dedos pidan de nuevo andar entre teclas y sobrecargas musicales......