martes, 1 de agosto de 2017

NUDOZURDO. "Voyeur amateur" (2017)


"Voyeur amateur", de Nudozurdo, va a ser uno de las últimas críticas (sino la última) antes del parón veraniego que Discos Pensados se va coger. Unas semanas de asueto, de mar, de lejanía, de ciudad del norte, paréntesis de trabajo y de lo cotidiano, respirar fuerte y coger fuerza para septiembre medianero.

La verdad es que es escogido un buen disco para este parón. Nudozurdo siempre me han gustado (sobre todo sus primerizos trabajos), y este "Voyeur amateur", mezcla del ayer con lo nuevo, desde que suena la impactante "Bondage belcanto",  no me lo puedo quitar de la cabeza.

Leo Mateos, con su quejumbrosa voz, continua en este quinto álbum de la banda, pilotando este kamikaze vértigo hacia praderas siderales, donde tiene cabida todo lo que te puedes imaginar.       Hits ( "Beso co-rector"), y su trotón rítmo envolvente, krautrock de alto desarrollo sentimental como la que titula el cd, o  lírica con olor a derrota íntima ("Estás tan perdida").

Cuando se inclinan al post punk, "Jaula de oro", suenan verdaderamente excitantes, compinchados con la energía, con un lava volcánico que tiene su continuación en "Bronca zafiro". Una de mis favoritas, "Ürsula hay nieve en casa" es un zarpazo de esos que te llega muy adentro, profunda en sus misterio, expansiva y total.

"Genocida bilingue" es visceral, chula, total, y los nueve minutos de "La ruta de los Balcanes" pone los puntos sobre las ies sobre el drama de los refugiados. Nudozurdo no deja nada atrás. Lo solucionan con su independencia a voz grito en el aire, con su salvoconducto de estrías y delicadeza. Seguro uno de los mejores discos nacionales del año. Para la mochila de las vacaciones, hasta una vuelta cercana, cuando los dedos pidan de nuevo andar entre teclas y sobrecargas musicales......


jueves, 27 de julio de 2017

KATE BUSH. "Director`s cut" (2011)


Le salió bien a la cantante inglesa la jugada de revisar dos discos antiguos suyos, "The sensual world" (1989) y "The red shoes" (1993). En "Director's cut" a parte de composiciones nuevas, introdujo antiguas canciones, las cuales la sacó su jugo, su energía vital, para celebración de los que la seguimos.

La que inicia el disco, "Flower  of the mountain", es una revisión acertada donde la sensualidad de Bush casa con ciertos componentes étnicos. También en "Song of Solomon" nos seduce con su voz tierna, tensando arcos, almacenando cordura.

Kate Bush suena a años 80 por todos los costados.  A unos años 80 donde la parte comercial del experimento cuadraba con la contundencia de una propuesta que la hacía alejarse de los hits para todo el mundo. Me gusta la guitarra de "Lily", el devaneo vocal de "Deeper understanding", la vuelta al pasado con el tema que titulo su lp, "The red shoes".

Intima y ambiental se muestra en "This woman 's work", como en la balada "Moments of pleasure", donde suena más negra que nunca, con el piano pintándola cara, ofreciendo un salmo de club de corazones tocados.

Para el final del disco encontramos "Rubberband girl", blues movidito, álgido momento de dicha y de buen feeling. Kate Bush, años 80, una voz colosal que no defrauda. Un motivo para desempolvar tus arsenales del ayer.


lunes, 24 de julio de 2017

LOS PUNSETES. "¡Viva! " (2017)


No hay nada como empezar el disco con la canción que titula su nuevo trabajo. Un himno de esos para canturrear sin parar, "viva el presidente, viva el gobierno, gracias a vosotros van a ser eternos", de esas estrofas que deberían escribirse en las pizarras de los colegios, en los muros de las prisiones efímeras o permanentes que constantemente nos acechan, nos limitan, nos ponen cepos en la libertad.

Una puta canción del verano. Los Punsetes al rojo vivo, mi mano alzando como señal de protesta el volumen hacia reinos ignotos. La voz de Ariadna,  y su permanente inmovilidad en directo, el grupo que la acompaña ejerciendo de magos del punk pop, de la irreverencia, sacudiéndose hechizos, ladrando a los cielos que se inflaman ("Alphaville").

Si ya habían demostrado con creces su valía con sus poderosos y vibrantes discos anteriores (sobre todo con "Una montaña es una montaña"), ahora nos arrojan a la cara una colección de canciones a la cual más vibrante donde a veces superan a Los Planetas de primera época con ese rasgueo de guitarras que en "Tu puto grupo", forma una épica inigualable, una sensación de estar escuchando lo mejor que han hecho hasta la fecha. Y el listón lo habían dejado bien alto.

"Mabuse" es contundente y machacona, jauría de punk con melodías efectivas, radioactiva. "Miedo" es catarsis, espeología eléctrica, subversión, gamberrismo y movidos feedbacks. Luego viene la planetaria "Presagios de partida", y el rugido guitarrero de "La pereza que me da", pura sacudida nerviosa, cataclismo solemne.

"Camino" y "Manual",  ponen la alfombra a la mejor del disco. Los siete minutos de "La estrella de la muerte" es pura energía desbocada, es un slogans que no para de sonar, un desarrollo instrumental poderoso acompañado con unas letras que son estrías. Calidez, lírica, estruendo y mucha rabia. Sí, este "¡Viva!" es para gritar a los cuatro vientos vítores, alucinación colectiva, Los Punsetes molan. Como cuando conocimos de golpe a Los Planetas....



viernes, 21 de julio de 2017

SURFIN BICHOS. "El mundo por los pies 1988-1994" (2017)


25 años ya hace de la aparición de "Hermanos carnales". 25, se dice pronto. Tengo recuerdos de esa época, de la pequeña tienda de discos de mi barrio ya desaparecida donde me compré el vinilo. Vinilo que no paraba de escuchar en casa, encerrado en la habitación, cobijado en mis veinti pocos años, en unos años donde salí del cascarón, donde hice de los amigos, la calle y la música, el eje donde mi carácter volcánico podía desenvolverse con claridad. Los 90. Los años dorados de los que ahora nos acercamos a los 50.

Fernando Alfaro y sus bichos han elegido la fecha perfecta para este regalo. Toda la obra del grupo más un dvd con un concierto de presentación de "Hermanos carnales" junto a un interesante documental donde se cuenta la historia de la banda. Vamos, que ya son un grupo de leyenda. Quién les iba a decir a los de Albacete cuando sacaron su primera maqueta (que por supuesto también anda por aquí) "Primera cebolla sónica", el alcance y la importancia que sus canciones iban a tener.

Surfin Bichos un retazo de historia de la música interesante e independiente de este pais. Con su primer largo "La luz en tus entrañas", ya dieron el pepinazo. "El rey del pegamento", "Un perro feliz",  o "Arañame con cariño", formaron al instante la banda sonora de viajes, grabaciones de campo en cintas que se rompian de tanto uso, tráfico de melodías que nos ponía ciegos de ardor, jóvenes y valientes que eramos, abolladados, como ellos. Alfaro y su toque mágico para hacer grandes canciones en compañia de unos músicos que hicieron algo que por aquel entonces aquí era impensable. Duros, guitarreros, cizañeros, también ángeles benditos con las alas quemadas de tanto arder sueños.

Esta caja-libro-disco es Pandora abierta de par en par, para gozar, para volver atras,para germinar pezuñas de no olvido. Yo me los pongo uno detras de otro. Asi se ve más de cerca su evolución. "Fotógrafo en el cielo", (1991),  Joaquín Pascual, Carlos Cuevas y Jose María Ponce junto con el gurú de las oscuridades profundas, dan de nuevo en la diana; rabiosos en "Oración del desierto", hacedores de himnos, "¿Qué clase de animal eres tu?", entonando bilis de esa para entonar ebrios mientras esparcimos nuestros años por almanaques ya grises y en desuso, "Rifle de repetición". Todo aderezado con extras, epes, canciones para que digamos que sí, que tenemos todo lo de Surfin Bichos.

Luego vendría el álbum que a dado pie a este regalazo, "Hermanos carnales", (1992), un año que tengo por asuntos personales, repleto de pétalos imperecederos. Los chicos aparecen sin ropa en la portada, exhibicionista de calores internos, homenaje a "Inseparables" de Cronenberg, fabrican su mejor disco. Aquí, con la idea original de doble formato, siameses, como en la película, el derroche lírico, la ternura, el dolor, todo tiene cabida. "Mi hermano carnal" y "Fuerte" se escucharon hasta en las radio formulas.

Es su disco con mejor sonido, un bombazo repleto de rincones donde pararse a disfrutar, a envalentonarnos. Después de tantos año, no ha perdido ni un ápice su agitación, su luminosidad, radiando caprichos sonoros, estrofas que se graban mientras la luz de tus entrañas agrieta maldades.Luego "El amigo de las tormentas" (1993), donde contaron con la colaboración vocal de Isabel león, otra buena andanada de sones que dejan su eco caracola en nuestra necesidad de llenarnos de guijarros musicales, de estridencias que se evaporan en un rubor nunca demasiado serio. "Si tengo que cambiar", "Comida china y subfusiles" ,"El final de una quimera" y sobre todo la que titula el disco, vienen a confirmar la madurez de una banda que ya estaba barruntando los rayos y truenos de la separación.

Ese mismo año publicaron lo más flojo de su producción, un minielepe de versiones, donde quitando "Cielo" y "Aleluya", el resto denota cierto hastío. Al poco Fernando y sus bichos decidieron poner fin a una de las aventuras más sorprendentes y sinceras que hemos tenido por aquí. Luego vendria Mercromina, Chucho, Alfaro en solitario, y otros proyectos dulcemente abollados. Pero eso ya es otra historia.

Para este verano nos queda empaparnos con todos los temas de Surfin Bichos, volver a ellos, elevar el volumen, estrujar los discos, buscar a Manson en un torcido verso, mirarnos al espejo y notar el paso del acecho del tiempo. Las canciones perdurarán. Hacia el confin de una época sin edad. Hacia un universo donde las luces del firmamento alumbren los pasos de los que siempre fuimos perros libres necesitados de alguna caricia redentora.


miércoles, 19 de julio de 2017

MANTA RAY. "Torres de electricidad" (2006)


Dejaron lo mejor para lo último. "Torres de electricidad" es para que el escribe, el mejor final para una banda que supo hacer del riesgo su filosofía, adaptando el krautrock al post rock, especulando con destreza, removiendo la varita mágica para sacar del aire espejismos eléctricos.

Y eso que empiezan especulando con "Don't push me". Pero rápido se ponen el mono de trabajo, la soberbia "No tropieces" es un arma cargada de intensidad, saxos al viento, y la voz de Jose Luis Garcia, repicando sustos, amasando rayos y truenos.

"El despertar" es una batidora, kraut astur, largas líneas sónicas de sonido macerado al antojo por unos músicos competentes en su trabajo, que suenan como un tiro. Y casi rallando la no wave suena "Mi dios mentira", con la bateria de Xabel Vegas como engranaje perfecto para una sintonía instrumental que te sacude, que te alarma. Visceral y triunfal.

"Anada para Celia" suena oscura, decadente, y "Por que evadirse a otros mundos aun más pequeños" es la más juguetona del disco, un voraz galimatías de rock que va y viene, de silencios que de golpe se vuelven truenos. Un himno de postrock, una canción de esas que deja huella por su soberbia expansión sideral.

En "Todo puede cambiar" nos hallamos con esas tonadas tan caracteristicas de Manta Ray, un fuego abrasivo, un lamento de lucha, ladrar al cielo, todo puede pasar. "No avant-garde (elektronik)" es ruda, asfixiante, repetitiva, vamos, un taladro de rosas. Y para terminar este viaje de alta tensión, la que titula el cd, más serena, liana que se enreda, colosal. Se fueron hace mucho Manta Ray, pero nos queda un buen montón de canciones para el recuerdo, de una banda que jamás se apuntó al carro de lo fácil.

lunes, 17 de julio de 2017

JOSELE SANTIAGO. "Lecciones de vértigo" (2011)


Reconozco que la carrera en solitario del lider de Los Enemigos, nunca me ha entrado lo suficiente. Quizás porque el listón dejado por su banda es tan alto que muchos esperabamos su continuación. Con el paso del tiempo, y con este su cuarto trabajo, parece que le he cogido el punto.

Josele hace de cantor de lo sencillo, se confabula con el ripio, abanicándonos ritmos de austeridad, solemnidad de un lobo estepario ("Hagan juego", "El lobo"). En "Canción de próstata" se deja querer con esa melodía sin aspavientos, abanico fruncido a la voz, si, todo un puntazo con ese final guitarrero.

Porque de todos sus trabajos en solitario, este es el que quizás más se acerca a Los Enemigos (siempre guardando las distancias). Aquí parece que Josele esta agusto en esos zapatos de punta que nos presenta en la portada del cd. "Fractales" es tierna, maravillosa, balada que te atrapa con su sencillez.

En "Sol de invierno" hace su especial dedicatoria a sus compañeros de viaje, a los que se enrocan y dicen que si, que la línea del frente sigue estando repleta de combatientes de lo cotidiano. En "Euforia" parece un chavelín con esa voz que parece que se va a romper pero que sigue fresca como un limón.

"PAE", tira más a folk años 50, y "Ser verde" recupera una canción que cantaba la rana Gustavo en Barrio Sésamo, donde Josele se divierte en un trovador juego de luces vocales. Para acabar "El estibador" y "Sin dolor", brindis al sol, carantoñas de esas que se agradecen de un músico especial, con una voz especial, que aun tiene mucho que decir.


sábado, 15 de julio de 2017

PJ HARVEY. "The Peel Sessions 1991-2004" (2006)

Hubo un tiempo en el que PJ Harvey era buena, un torrente de electricidad, una máquina de tensión que no cejaba en su intento de explotar cielos, de dotar de rabia el rock. Discos como "Dry", "To bring you my love" o "Rid of me" ( los tres mejores para el que escribe), fueron un colapso sin fin, un tratamiento de rock sin aditivos.

Luego, con el transcurso de los años llegó la excesiva calma, los paisajes lentos, la perdida de la energía, que tiene en "The hope six demolition project" el exponente máximo de esta huida hacia ninguna parte.

"The Peel sessions 1991-2004", disco que salió cuando John Peel llevaba muerto dos años, es a la vez que un homenaje al gran vaso comunicante de todo lo que bueno que se cocía por el mundo del rock, una colección de canciones donde Harvey se muestra contundente, fiera que aprieta la garganta y explota en alaridos, ("Victory" ) envalentonada con crudeza y bilis demoledora ("Oh my lover").

"Sheela-na-gig" y "Water", forman el cuarteto de canciones grabadas en 1991, y son las que demuestran a las claras todo el poderío de PJ, los tambores de guerra. Del 93, dos tracks también contundentes y rotundas, "Naked cousin" y la blues "Wang dang doole".

Otro punto potente de esta grabación son las que nacieron en 1996. "Losing ground" es un misil eléctrico, sudor y rabia; "Snake" es una excitante deflagración de ritmo loco, sincopado, pirañas en la piscina, calor de muerte. "This wicked tongue" y "Beautiful feeling", del 2000 ponen casi el epilogo a la dedicatoria de Harvey al desaparecido Peel, con la estremecedora "You come through".

Discazo pues, un envolvente divertimento, razón de más para tender nuestras redes a los trabajos primerizos de esta artista que tanto nos encandiló.