martes, 23 de mayo de 2017

THE MONOCHROME SET. "Cosmonaut" (2016)


Es toda una buena noticia, que un grupo como The Monochrome Set, que empezó su andadura a finales de los setenta, a día de hoy tenga todavía tanto que dar y ofrecer, a pesar de los años que han transcurrido desde su nacimiento.

Como guardián de la maquinaría del proyecto, su lider, Bid, sigue como cantante y guitarrista, con su encomiable manera de enfocar el britpop, el pop luminoso con aranceles barrocos. Las dos primeras canciones del disco así lo atestiguan, la que titula el cd y "Suddenly, last autumn".

"Squirrel in a hat"  suena dulcemente setentera, naif, orfebrería fina con los punteos característicos de Bid llevando el tema donde quiere, suspiros de aire limpio, pop de ese que no tiene edad. Que preciosidad es "Put it on the altar", que ritmos que te contagian, que te hacen silbar golondrinas.

Oyendo temas como "Tigress" o "Stick your hand up if you're louche", te das cuenta de la importancia que tuvo The Monochrome Set para que puedan nacer bandas como The Divine Comedy o Pulp.

Radiante suena "Fêlé" como si el tiempo se hubiera tomado un descanso para volver atrás, a la época donde todo era posible, donde cientos de bandas nacidas de las cenizas del punk, idearon otro tipo de revueltas, matizando sonidos, agitando cocteleras sin fin.

The Monochrome Set escuchados en la actualidad son una bonita insolencia; "Monkey suitcase" es un tentempie mañanero, un trago de vitaminas de britpop que dibuja lirios condensados en vapor. Así es el este disco perfecto, pop pluscuamperfecto, un dulce galimatías a disfrutar.


domingo, 21 de mayo de 2017

ENVY. "Insomniac doze" (2006)


Como me gustan Envy. Nadie como los nipones para sacar a relucir la esencia de la tragedia, la dislocación de los corazones mediante dentelladas de guitarras y esa voz del averno que siempre tiene la fuerza suficiente para arrojarnos a campos de soledad y demolición.

"Insomniac doze" fue su cuarto trabajo, y como no, desde que se inicia con "Futher ahead of warp", el disco es un recorrido por la lírica del exceso, construyendo como solo saben hacer ellos, lugares comunes, paisajes donde se detiene el posrtock más intimo y detallista, esperando que salta la alarma, que ruga el dolor para aplaudir lágrimas.

Se te pone el alma en vilo cuando escuchas  maravillas como "Scene" con sus parones íntimos, con sus minutos de calma que de repente dan paso a un grito desgarrado, a la soflama de la tristeza total. Subo el volumen más y más, mientras Tetsuya Fukagawa se desgañita con su garganta asaltado de forma violenta por millones de mariposas.

Todo en Envy es poesía. La poesía de lo rudo que se hace blando mediante bailes de suspiros, pequeños interrogatorios de rabia sin contener que te dejan absorto."Crystallice", otra gema que deja poso, que queman silencios, alboroto de mapas del sentir, cabañas a ras de fuego.

Lo que ha conseguido Envy desde su existencia, es que tanto el seguidor de Mogwai como el del metal menos ortodoxo queden a tomar unas pintas en algún desfiladero con salida a una mar dulcemente tenebroso. Los 15 minutos de "The unknown glow" dan para todo. Para alaridos contenidos, para suaves susurros instrumentales que son como un leve poso, una refriega de suspiros.

"Night in winter" empieza suave, arpegios que van y vienen, el lienzo a medio pintar, la guitarra sofocada mientras la banda en una aparente paz de mentira se prepara para el abordaje de la desolación llegando a la catarsis, a la extrema insolación del corazón. Para terminar "Insomniac doze", "A warm room", el punto perfecto para querer más de Envy.

Toda su discografía es aconsejable. Su ultimo trabajo, comentado por estos lares, "Atheist's cornea" (2015), nos los trajo en plena forma. Ellos a lo suyo, a componer operas de rugidos y cariño, a hechizarte con su potencia brutal, a esparcir lava de postmetal mezclada con pétalos de ansiedad y conmoción. Como me gustan Envy, con sus dramas excesivos, con su hondura nipona, un golpe al cielo, un estallido sin fin....


jueves, 18 de mayo de 2017

TRIANGULO DE AMOR BIZARRO. "El hombre del siglo V" (2007)


Parece mentira que hayan pasado ya 10 años desde la edición de este segundo lp de esta buena banda. Tras el impacto que supuso su primer homónimo disco, "El hombre del siglo V" recoge las maquetas de la banda (con todas las canciones de su trabajo inicial tratadas desde otro prisma) incorporando cuatro canciones inéditas.

Se nota en esta colección el amateurismo de la banda, sus primeros pasos, con un sonido sucio contaminado de melodía, eléctricos e impactantes. "Pantalones abajo marinero" y "El hombre del siglo V", dos de las nuevas, son cabriolas de indie entretenido en el feedback.

"El fantasma de la transición", mi primer contacto que tuve con ellos, es fulgurante y rabiosa, y el ruido es el que se hace con los mandos de "El crimen: como ocurrió y como remediarlo", donde casi parecen Sonic Youth.

Me gustan Triángulo de Amor Bizarro, porque no han tenido rubor ninguno en mezclar shoegazing ("Nosotros honrados barbaros"), con experimentos de pop quebrado ("Isa vs. el partido humanista), pasando por bandazos de electro rock ("Como iluminar una habitación") saliendo siempre airosos por su valentía y arrojo.

Ardientemente caótica suena "El himno de la bala", y "Salud y belleza" y "Ardio la virgen de las cabezas", son las dos piezas en la que más se nota que estamos ante los inicios de la banda. Triángulo de Amor Bizarro, un grupo que poco a poco ha ido cobrando forma, y que tuvo en esta colección de temas una buena manera de empezar hacerse un hueco en nuestros oidos.

martes, 16 de mayo de 2017

COLD PUMAS. "The hanging valley" (2016)


Otra vez vuelvo con Cold Pumas. No hace mucho que caí abrumado al escuchar "Persistent malaise", y ahora, tras oir "The hanging valley", me reafirmo  en lo que escribí en el artículo. Estamos sin duda ante una de las mejores bandas que ha sabido sacar punta al post punk, uniendo hilos con el kraut, y todo con una vitalidad y energía inautidos en los tiempos de medianias que vivimos.

Cuando llevo escuchando un disco cinco días, y una de sus canciones ("Slippery slopes"), me la he puesto en plan random unas 20 veces, es que la cosa pinta bien. Y es que el tema tiene todo para no dejar de hablar de ellos: electricidad, distorsión, sombras y un punto melódico que te rompe y desgarra.

Cold Pumas juegan en su propia liga. Que el batería sea el cantante, dice mucho de la anomaía de un combo que es todo una máquina de urdir calambres. "Open mouth  of dusk" es otro té frio repleto de veneno y ácido para el corazón. Los oigo y me imagino lo que The Sound pudieran haber hecho ahora, si el bueno de Adrian Borland no hubiera decidido acabar con su vida entre los railes de un tren.

"A change of course" es una concatenación de ritmos lineales que navegan entre oscuridades álgidas y "Severed estates" podría nacer perfectamente a finales de los setenta. También Ian Curtis estaría orgulloso de estos chicos.

Como me gustan Cold Pumas. Hacen de la repetición un slogan a su favor, trinchando cadencias, rompiendo cadenas. En  "A human pattern" se suben por las paredes, trafican con las guitarras, viven del drama y tiran confetis cuando pasean por calles que aunque sea de día siempre estarán cerradas a la claridad. "The slump" es la más desquiciante del disco, retadora, aulladora, colosal.

En "The Shapping  of the dream", nos encontramos con otra de esas joyas decadentes, un verso suelto de electricidad con rosas, cadencias postpunk, alergía primaveral. Simplemente maravillosa. Acaban el cd con "Murmur of the heart", otra plegaria de sentimientos exagerados, un pulso de luz indolora, guitarras y guitarras que se mecen y obsesionan, mantra celestial de post punk indómito y total.

Cold Pumas, sin duda mi grupo favorito de las nuevas hornadas de piratas agitadores. Un coctel necesario su arrogancia inmarchita, su furia desatada, el rumor de otras épocas vienen con el eco de sus canciones boomerang devastador.


domingo, 14 de mayo de 2017

EH!. "El sobresalto alpha" (2013)


Bcore, hogar sobretodo de bandas de alto octanaje, de combos de postpunk, posthardcore  y otros menesteres, (Betunizer, Nueva Vulcano, Zeidun, etc,etc), también quiere que otros sonidos se tejan en su maraña de luces y distorsión.

Eh!, es lo más parecido por aquí que se se pueda parecer a Tortoise, o al John Zorn menos bruto. La banda, con dos discos en sus mochila, los interesantes, "36 de 48" (2009) y "La fase del sueño intratable" (2011), construyó este artificio de fuego fatuo instrumental de gozo seguro desde la primera canción, la envolvente "Una porción del cálido sur", hasta su fin con la impactante "Perdóname la vida".

En medio, media hora larga de jazz con requiebros  siderales ("Nuestro coto privado de caza"), o abisales sonidos de sombras y misterio ("308c"). Elías Egido, ex-Standstill, es el culpable de este sonido tan auténtico, con cierto toque progresivo, galvánico y bellamente imprudente.

"Sexy pelo" empieza con un arreón de guitarra,  para continuar en una minimal sintaxis avasalladora. repleta de laberintos sonoros. Una pasada. Luego viene "Malditos por cobardes",  colorista, una fiesta de cine negro, un corriente tórrida que bate palmas.

El disco pasa visto y no visto, todo reluce, la banda se ajusta los machos y suena a festival, a proezas oscuras ("Matemáticas morales"), y a hecatombes rítmicas como la rutilante "Un año entero", con la guitarra llevando con su arpegios la batuta de un gran tema.

Donde más se parecen a Tortoise en "Bombones y vinilos" para casi terminar el cd con "Circuito de violencia", la más ruidosa y extravagante del disco. De momento no hay noticias del grupo, esperamos que Bcore nos regale una pronta noticia suya. Al no haber hallado ningún clip por la red del disco que critico,  os dejo una canción de su primer largo "36 de 48".  A disfrutar toca.


viernes, 12 de mayo de 2017

AUSTRALIAN BLONDE & STEVE WYNN. "Momento" (2000)


Por una parte los asturianos, uno de los muchos causantes que tuvo la revitalización de la música independiente de nuestro país, y por otra, el alma de The Dream Sindycate,  Steve Wynn. De tal colisión es imposible que nazca algo malo, sin vida, y "Momento" fue todo un festival de sonoridades que acarician, de hipérboles del querer.

Desde que se  inicia el pistoletazo con "Suddenly" y su acaramelado dulzor, te ves invitado a este viaje por las esencias del viejo rock, ese al que Wynn nos tiene acostumbrados, acompañado por una retahíla de músicos que le ponen la cosa fácil. "King of riverside park" es una melódica incursión en la tradición de la música americana, y en "The last one standing" se destapan con una burrada de esas que se te queda en el regazo de tus silbidos.

"Undernearth the radar" alardea de ciertos aireas funks que la van de maravilla para en "On the town", recrear una especie de canción infantil, piano sin cola, aspamientos, luminosos carteles de esparcimiento.

"OTB" es country mutante, y en "Black is black" versión de Los Bravos, con trombón incluido y cierto aire de club donde  se dejan llevar por la maravillosa heterodoxia. Terminamos el goce con "Sometime before i die" otro disparo de NRA, como si en tiempo no hubiera pasado.

Buen disco de buenos artistas, un pacto sin palabras para la supervivencia de las viejas formas de amarrar el rock. Disfrutable y despues del tiempo pasado, actual.


miércoles, 10 de mayo de 2017

EXQUIRLA. "Para quienes aun viven" (2017)


Hay vida tras "Omega" de Morente, aunque este "Para quienes aun vive", nacido de la explosión nuclear de Toundra y El Niño de Elche, juega en otra liga, tienes unos parámetros bien definidos, para formar una unidad propia, autónoma, recogiendo el basalto guitarrero de postrock, de Toundra, junto la heterodoxia de un cantaor que ya demostro en "Voces del extremo" que lo suyo no es floritura y si puro arte.

Tomando las palabras del libro de Enrique Falcón, "La marcha de los 150.000.000", los dos primeros temas del disco "Canción de E" y "Destruidnos juntos", son la primera parada en este pedazo de disco, atrevido, osado, que a veces se parece a Explosions in the Sky por sus bajadas y sus subidas, cócteles bien urdidos de una bebida que atrapa, que convulsiona, que te deja reo de un huracán eléctrico y flamenco.

Donde se ve de una forma más acentuada esta perfecta mixtura de estilos es en "Hijos de la rabia", donde las reflexiones instrumentales de Toundra van tejiendo poco a poco una telaraña para que Francisco Contreras urda sus fraseos de rebelión y antisometimento, para en la mitad del tema todo ralentizarse, como en una catarsis contenida, donde los pelos se te ponen de punta, caligrafía armónica perfecta, susurros que denotan martirio, elegancia, potencia, gritos, más gritos en una noche dentellada, donde en los cristales el eco de las guitarras dibuja un puño de ira, un volcán a punto de hacer historia, los goznes de la subversión.

En el "El grito del padre" les basta 8 versos para dislocar conciencias, ruleta que se prende del cielo, arma cargada de fuego invencibles, calorias de post-metal y quejios, música  que prende corazones, que exhorta caos y demolicion. "Contigo" es breve y tierna,  un remanso de paz endemoniada, Triana cabalgando a lomos de la excentricidad, sabana al viento, el oleaje del sentir extremo.

La mejor del lote para el que escribe es "Un hombre", con ese inicio de postrock, alertagado, casi como un guiño a Mogwai, despacito, despacito, no vaya a ser que venga la tormenta y tome al asalto el reino de los sueños. Poco a poco se despereza, mohínes y arreones, surcando travesías desiertas, la hora de la ansiedad, para terminar épica entre cuchillas de flores y galimatías avasallador.

"Europa muda", pone el ocaso, la pica, a un disco que hay que tomarlo con grandes dosis de ansiedad, de deseos y turbulencias, decálogo de espejismo, bahido inflamable de una colision de un combo y un cantaor que ya están elaborando el sonido para los años que quedan por venir.