Buscando canciones, sensaciones pasadas, sorpresas que me espanten, escarbando en surcos musicales, arañando hojas donde encontrar volcanes que me invadan, hechizado como cuando desde crío supe que la música siempre me acompañaría....

domingo, 26 de febrero de 2017

BETTY AND THE WEREWOLVES. "Tea time favourites" (2010)


Compuesto por tres chicas y un maromo, desde que suena la primera canción del disco, "Euston station", de Betty and the werewolves", te engancharás sin poder poner freno, a este batiburillo de punk pop con alas de garaje, con espíritu siempre transgresor.

Hay veces que a las bandas hay que pedirlas que suenen así; frescas, sin aditivos, directos, con un buen gancho melódico que llevarte a la boca después de comer pop, guitarras frenéticas y voces aniñadas, ("Paper thin"), himnos para radiar entre tus manos malabares de circunstancias y poemas al azar.

Mirando a The Pastels o Shop Assistants, Betty and the Werewolves no se arrugan cuando tienen que darnos puñetazos de punk como "David Cassidy" o "The party". También cuando se ponen serias, nos ofrecen pedazos de punk funk para dislocarte, "Wind-up", o vacilonas canciones para arrugar el ceño y mostrarte triste mientras bailas desenfrenado un swing loco, "Francis".

Las chicas están a gusto siendo guerreras, punks de flores mustias, atributos de juventud que joder, viene bien en estos tiempos de tanto impostor vestido de prudencia al por mayor ("Heatcliff"). Le dan al francés con ironía y sarcasmo en "Tu veux jouer" y en "Plastic", con unos teclados que te lo tiran a la cabeza, ofrecen su versión mas nihilista, como unas Stereolab con imperdibles en la voz.

Para terminar, "Hyacinth girl",algo más relajada, pero siempre ardientes, viscerales en esta miscelánea de punk pop con aires amateur y con una pegada a reseñar. No descubren nada, Ni falta que hace. Pegada directa.


viernes, 24 de febrero de 2017

THE KLF. "Chill-out" (1990)


Hay veces que para comprobar la transcendencia e importancia de ciertos discos hay que dejar pasar la carrera de los años para saber el impacto que ciertos grupos y lps han dejado en la historia de la música tal como la conocemos.

"Chill-out" es uno de esos casos. Desde que escuchas "Brownsville turnaroud on the tex-mex" con esa voz codificada, y el sonido del tractor de fondo, notas al instante que las enseñanzas de Brian Eno en el orbe ambient, con esta banda inglesa, tienen una buena manera de llevarlas a buen puerto.

Todo "Chill out" es un reguero de paz sin freno. Y esos que los componentes de The Klf, Jimmy Cauty y Bill Drummond, son sobre todos conocidos por la elaboración de píildoras de rave, fiestones de house y madrugadas que se juntan con noches sin fin.

Escucho el río y los grillos en "Dream time in lake Jackson" , y el tren que viene, que se acerca. Los ruidos de la vida real, junto a un apoyo tecnológico leve, creando una sensación de banda sonora de la calma. Música para una siesta perpetua.

"Madrugada eterna", con sus siete minutos, es una prolongación de esa idea de grupo con la mirada puesta en la evolución estética de la tradición de club hacia lugares donde se dan la mano la catarsis del silencio, el slogans de la suavidad.

Como el fantasma de Elvis, sampleado y nebuloso, aparece en "Elvis on the radio,steel guitar in my soul", o cuando en "3am somewhere out of  beaumont" te ves imbuido en una carrera sin peligro por travesias de burbujas apunto de explotar. Momentos un poco más movidos, "Wichita lineman was a song i once heard", junto a espejismos minimales como "The lights of Baton rouge pass by", resumen a la perfección  la convulsión que supuso cuando apareció y en los años venideros el hálito de este cd. Ambient para ronronear aires.


miércoles, 22 de febrero de 2017

VAN DER GRAAF GENERATOR. "Do not disturb"


Desde 2012 no sabiamos nada de la banda de Peter Hammill, cuando sacaron el instrumental "Alt"."Do not disturb", nos muestra a una banda que puede tener la cabeza bien alta. El rock progresivo tiene significado cuando les escuchas, (como cuando te pierdes en el laberinto de los actuales King Crimsom).

Y en estas fechas que corren, es una pasada disfrutar de la lírica increbile de "Aloft", con la voz de Hammill,barítino de espacios donde los instrumentos se explayan en laberintos de busqueda colosal. Acompañado por Hugh Banton y Guy Evans, el grupo que sacó su primer disco el año que yo nací, 1969, confecciona un mapa de emociones de siempre con sonidos que te llenan de luz.

Melodiosos en "Alfa berlin", repicando sobre la cabeza, entre los teclados que se someten a la garganta de Hammill.  Oyes "Forever falling" y vives un auténtica vuelta a la época de las canciones largas, erizadas entre cromatismo de misterio y alforjas de luz cegadora.

Si, Hammill lo ha conseguido. Ese inicio guitarrero de "(Oh no I must have said) yes", con su elegancia de otros tiempos, como un dandy del virtuosismo que no lo para el avance del tiempo. Hammill y Fripp, mantienen la apuesta, se sienten felices siendo como dos dinosaurios que se han sabido adaptar al devenir de las circunstancias.

"Brought to book" también se fabrica del mismo material incorruptible del ayer, hormigón armado donde la esquisitez cohabita con el esplendor que no se pasa, que no se agota.  Discazo a disfrutar por lo que tiene de actual con sensaciones que parecían ya finiquitadas.


domingo, 19 de febrero de 2017

BATTLES. "Gloss drop" (2011)


La marcha de Tyondai Braxton, a mitad del proceso de grabación de "Gloss drop", no impidió que este segundo disco de Battles, fuese una maravillosa continuación a "Mirrored". Y basta sólo con pararse en la canción que inicio el cd, "Africastle", para comprobar que su rock matemático, marcial, polirítmico continuaba en su radiante evolución.

En esta ocasión Battles contaron como apoyo vocal (gritos, ruidos, expresiones malsanas, estridencias de gargantas) con músicos de Boredems ("Sundome" es una bestialidad de principio a fin), la cantante de Blonde Redhead (alocada "Sweet & shag"), Gary Numan (la estrella indie de los 80 se sale en "My machines") y las especulaciones electrónicas del chileno Matias Aguayo, que en "Ice cream", ayuda para que el sonido de Battles suene a un auténtico frenpático, como un aborto de Animal Collective.

No sería descabezado decir que Battles es una de las propuestas que más se ha acercado a los cánones establecidos en su día por Tortoise, como podemos comprobar cuando nos enfrentamos a "Futura" y sus devaneaos instrumentales, soriasis guitarrera, pasión duende por el desenfreno y los atribulados zigzags para esparcirnos en vahos siderales.

"Inchworm" es un loop que se extravía en tus pies, una cadencia que rebosa veneno, catarsis quebradero de cabeza, laguna de aturdimiento. En "Wall street", con la dislocada batería de Stanier, arremeten a toda velocidad con desenfreno y detonación.

Todo un muestrario de buena salud, de inquina compositiva que hará las delicias de los amantes de las travesuras,del mathrock con colores psicodélicos, alforjas de salud robótica, álgebras de ritmos descarriados para gozar sin parar.



jueves, 16 de febrero de 2017

SIGUR ROS. "Takk..." (2005)


Desde que sacaron el deslumbrante "Agaetys byrjun", no les he perdido la vista. Cada trabajo suyo, era una manera nueva y etérea de volar con los islandeses, y esa mezcla tan personal de postrock, música orquestal, new age bien entendido,todo aliñado con una buena dosis de catarsis al rojo vivo.

"Takk..." fue su cuarto álbum, y en él encontramos una de las canciones más logradas de toda su carrera, "Glósóli" con un arranque de distorsión lírica, eléctrica a mitad del tema, que te deja aturdido, feedbak en medio de los ángeles caidos por el sopor de la divinidad, por el frio de la intemperie. Sublimes.

Puede que a muchos le chirríen esas voces, y esa forma tan particular que tienen de fabricar lugares comunes para la sedación del espíritu. Yo no me resisto, me dejo llevar, me pongo "Hoppípolla", con ese piano que da la salida a un torrente de épica glaciar.

Así son Sigur Ros, discos largos, gozosos en barroquismos, en expresiones musicales para acompañar imagenes de paseos por florales espacios, mímica del sentir. "Sé lest" parece que nunca se va a apagar, con sus tintineos de teclados campanulas, confetí para el esparcimento.

En este lp, Sigur Ros muestran su cara más alegre, hibernan en una primavera espacial, ("Saeglópur"), donde todo lo que cabe es la magia de la incertidumbre, los bocados de realidad imaginados mediante evocación. Uno de los puntos álgidos de "Takk..." es "Milanó", donde hacen una perfecta mixtura de arranques guitarreros y la calma que incendia los corazones.

"Andvari" es clasicismo hasta el extremo, rutilante y triste, mapa sonoro donde perder el sentido mientras despistado pintas en una hoja un laberinto donde buscar evocaciones pasadas, sonidos impacientes por hallar la credibilidad de lo íntimo.

Ya casi cuando llega el final, otro pedazo de joya, "Svo hijótt", pasión desaforada, la mejor manera de seguir llevando a Sigur Ros dentro, colección de minutos donde hallar el recogimiento, la evaporacion de las cosas inservibles.

Ha pasado el tiempo. Lo último suyo que escuché fue "Kveikur" (2013). No importa. Sigue vigente su mensaje onírico, sus dentellladas de paz que no se acaba. Música para la depuración.


martes, 14 de febrero de 2017

JAPANDROIDS. "Near to the wild heart of life" (2017)


El tercer disco del duo canadiense formado por Brian King y David Prowse los trae a la escena con la sensación de perdida mala leche,bajando las balas de sus sonido, componiendo un lienzo de rock, con la mirada puesta en The Replacements, como principal eje motor, pero con falta de nervio.

Para el que escribe, me quedo con la ferocidad de sus dos primeros cds. Este "Near to the wild heart of life", es un disco irregular (la canción que titula el álbum es pura épica corrosiva, de las pocas que recuerdan a su vigor de antaño),que se le debe dedicar minutos, para esperar que se abra la puerta del goce. Y quizás en esta no inmediatez de su sonido, reside la falta de sintonía que he sentido con el disco.

"North east south  west" suena rock de carretera, americana con distorsión y melodía, membretes que funcionan por su capacidad para corear, pero que cuando suena "True love and a free life of free will", notas que falta distorsión, que se cae sin querer en la reiteración.

Después viene "I'm sorry (for not finding you sooner)",  y sigo esperando ese arreón que no llega, ese hachazo que te haga contener la respiración, exhalar ramos de luz incierta, condimento de rabia. "Near to the...", les aupará seguro en listas, pero no entrarán en el club selecto de las bandas que dejan huellas.

Y eso que con "Midnoght to morning" la cosa parece que cambia. "No known drink  or drug" suena bastante lineal y "In a body like a grave", la que pone fin al disco, contiene las mismas faltas que el resto de temas del disco. Un quiero y no puedo. Me quedo con "Celebration" (2012) y "Post-nothing" (2009).


domingo, 12 de febrero de 2017

AVISHAI COHEN. "Into the silence" (2015)


Existen dos Avishai Cohen en el mundo del jazz. Uno, es un contrabajista hebreo que lleva desde finales de los 90 recorriendo el mundo y su jazz apaciguador, y otro, es este Avishai Cohen al cual dedicó el artículo, trompetista, también israelí, afincado en New York, que lleva años fusionando al post-bop con el jazz contemporáneo.

"Into the silence" es un señor disco. De principio al fin. Como una continuación a su anterior producción, "Dark nights", el lp es un compedio de jazz para musicar peliculas de cine negro. Las dos primeras tracks, "Life and death" y "Dream like a child" son una ración representativa de este jazz que milita en las noches negras, en los tuburios de neones gastados por vomitos de exceso y balas preparadas para buscar un hogar de carne.

Todo el disco es una amalgama de sonoridades que bucean tranquilas, mediante una banda que se esmera en la relajación, en componer suites como la que titula el disco, donde impera la creación anímica de lugares comunes para el suspiro y la calma.

Cohen dedicó este trabajo a la muerte de su padre, y todo el cd respira una drama que se percibe en cortes como "Quiescence" o como en la elegante "Behind the broken glass". Para terminar, en forma de epílogo, con el piano como protagonista, "Life and death- epilogue", la mejor manera posible de decir adios a su ser querido.

Entre los dos Cohen, me quedo con este. Su jazz me lleva a lugares oscuros, a pasiones imposibles. a la sedacción del dolor por medio del arte musical. "In the the silence", suena este domingo después de comer, mientras los cristales se llenan de lluvia, y los ánimo se relajan buscando la aquiescencia de la calma total.