domingo, 10 de diciembre de 2017

ANYWHEN. "The opiates" (2001)


Si lo tuyo es American Music Club, Red House Painters, o las cadencias tristes de Scott Walker, pasarás unos buenos momentos con estos suecos ya desaparecidos comandados por Thomas Feinir. Basta sólo una canción, "The siren songs", para dejarte llevar por la sugerente voz del sueco y su banda de violines atribulados.

"Dinah & the beautiful blues" es otra de esas gemas mecidas por las cuerdas y el vozarrón de Feinir. Así es este disco, para estar sentado junto a la leña que arde y dejarte llevar por la incontinencia de los silencios sobrecogedores ("Scars and glasses"), o como en "Postcard" caer seducido por ese piano leve que va dando entrada al resto de la banda.

Se vuelven misteriosos cuando suena la potente "Yonderhead", para en "Mesmerene" sacudirse los frios internos con una buena ración de luz apaciguadora, claros y oscuros, solemnes rayos cruciales que cruzan el cielo mientras la calma chicha se instala en cada renglón de esta lírica tan alborotadora.

"Toy" es otra de esas melodías que caminan como con siseos interiores, cabellera de lluvia mientras los días van rápidos, y los recuerdos agolpan tragedias. "Betty Caine", casi al final, viene apagando velas en las noches profundas, susurros de piano y voces desoladas.

8 años después de la aparición de este disco, Feinir se unió a David Sylvian para volver a grabarlo canción a canción. Igual de impresionante, igual de efectivo. Pero todo empezó aqui, en este ramo de flores siempre abiertas a tristezas por venir......



viernes, 8 de diciembre de 2017

ROCKET FROM THE TOMBS. "Black record" (2015)


El origen de Rocket from the Tombs se remonta a los años 1974, 1975. En esos dos años, se unieron miembros de los que más adelante formarían combos tan importantes como Pere Ubu y Dead Boys. Por aquí pasaron David Thomas, el líder de los Ubu y su guitarra Peter Laughtner y también Gene O'Connor y Johnny Madansky que luego se fueron con Stiv Bators y sus Dead Boys.

Rocket from the Tomb siempre tuvo una vida algo itinerante. Sacaron un cassete en 1975, en el 90 un trabajo desperdigado, ("Life stinks") hasta que en el año 2002, con el disco "The day the earth met the rocket from the tombs", con una formación más o menos estable, han ido sacando trabajos periódicamente.

"Black record" está lleno de clásicos. Desde la versión punk rocker del "Strychnine" de los Sonics, hasta los dos trallazos que encabezan el disco, "Waiting for the snow" y "Welcome to the new dark angels", pura lobotomía bizarra.

El punk de "Sonic Reducer" de Dead Boys, suena aqui gamberra, remolona, repleta de cadencias nihilistas, slogans para el fin de los mundos posibles. El grupo suena como un tiro. "Nudefinger" recuerda a Motorhead, y "Spooky" es una marcianada repleta de sabores añejos, de pedazos de nubes con alambres en la distorsión.

La banda suena a trallazo, a latigazo sin fin, con temas como la bestial "Hawk full of soul" o la roquera y macarra "Read  it and  weep", donde el término de protopunk tiene más sentido que nunca. Dentro de poco, en Discos Pensados, tendremos lo último de Pere Ubu, para seguir saciándonos con esa forma que Thomas tiene de cantar. De momento, que suene Rocket From The Tombs, que estallen todos los cristales.


miércoles, 6 de diciembre de 2017

THE WEDDING PRESENT. "George West 30" (2017)


En los mismos estudios que grabaron "El rey" (2008),  de las manos del gran Steve Albini, decidieron de una tacada tocar el primer álbum que sacaron allá por el lejano 1987; "George Best", las mismas canciones, pero bastantes más viejos.

Y David Gedge y sus chicos cumplieron a la perfección. Nadie como ellos para unir la lírica de The Smiths con el arrojo punk de Buzzcoks. Así son The Wedding Present, así de rutilante están en la fecha actual, girando para presentar esta grabación, para volver a compartir con nosotros su arrojo juvenil, su airada propuesta de filigranas salvajes sin domesticar.

Todo un punto cuando se inicia el viaje con "Everyone thinks  he looks daft", cuando "A million miles" se muestra como una gema salvaje de esas que te deja entumecido con sus guitarras que crujen con su eterno espíritu punk.

Punk es "All this and more", para bailar un pogo mientras te regalo una rosa, y como no, mi favorita, "My favourite dress", pura historia viva de un grupo que continua elaborando con certeza su mensaje de arrojo, velocidad y canciones de esas para tararear mil y unas veces.

Insuperable "Seamonster", como el mejor album que editaron, como uno de los mejores discos grabados en la historia, esta reelectura del primer disco es todo un puntazo, es como volver atrás con la fuerza de antaño, con la misma violencia en las cuerdas, con la voz de Gedge en su punto. "Shatner" es una buena muestra de ello.

"Something and nothing" sigue sonando como un tiro, y "Give me love to Kevin" sirve para subir el volumen hasta romper los muros de todas las casas jaulas que nos empequeñecen. The Wedding Present, con ellos todos es más fácil, un valor seguro, una de mis bandas favoritas de todos los tiempos, de las que guardo recuerdos de edades de oro y crecimiento.

Tácala George, toca la pelota mientras los Wedding desde las gradas con sus guitarras corean con sus versos esdrújulos miles de maneras para seguir retozando en la niebla despejada de los años que pasan, y pasan, y pasan.....



lunes, 4 de diciembre de 2017

THESE IMMORTAL SOULS. "Get lost (Don't lie)" (1987)


El ya desaparecido Rowland S.Howard (falleció en 2009), antiguo compinche de correrías malsanas de Nick Cave en The Birthday Party, guitarrista socio de Cave, al que ayudó para que el misal negro se expandiera desde su Australia natal.

These Inmmortal Souls tuvieron una vida efímera, este primer disco y "I'm never gonna die again" (1992),  compagino su proyecto con la militancia en Crime & The City Solution. Rowland llevó una vida de excesos, y su música es un resumen de ello, un cabaret en ruta donde dar que hablar con sus canciones brumosas y ácidas ("Hide").

La música de These Immortal Souls suena a unos The Birthday Party sin la esencia punk, aquí Roland se dedicó a canturrear decadencia y caos entre pianos y distorsiones intrancendentales ("Hey, little child"), y baladas de corazones escozidos como "These immortal souls".

Me imaginó algún concierto de la banda, con Cave entre el público, sonriendo maliciosamente a su colega, mientras recuerda viejas cicatrices. "I ate the knife" es otra minimal y venenosa canción, donde la batería marca los tiempos de las diatribas feroces del ex-Birthday.

En ocasiones los teclados suenan ceremonía satánica ("Blood and sand'she said"), con las guitarras estrujadas, como rotas, en un baile descabezado, en una orgía de cirrosis anímica. Sucio, muy sucios que eran los colegas.

"Open up and bleed", es cruda y visceral, el resumen de un disco que rezuma veneno y rabia. Un disco soberbio de esos que provocan amnesia en la tensión, de un artista que se fue como vivió.


viernes, 1 de diciembre de 2017

REFUSED. "The shape of punk to come" (1998)


Hay un antes y después en el post hardcore (con permiso de Fugazi claro esta) desde la aparición del tercer trabajo de los suecos, que abrió una claraboya infinita, apertura de posiblidades dentro del estilo, con un corage y una actitud de renovación que hace que este disco para muchos sea de lo mejor del género.

Para muesra un botón. En la inicial "Worms of the sensex/faculties  of the skull", comienzan gritando y agitando las guitarras como unos posesos para acabar el tema con unos minutos de eléctrónica minimal. Así es este disco que coge como referencia el disco de Ornette Colemen, "The shape of jazz to come", para lanzarse sin paracaidas por mundos repletos de visceralidad y furia, pero siempre con la mente abierta.

Brutal suena "Liberation frequency", y el inicio jazzy de "The deadly rhythm" se convierte a los pocos segundos en unas de las tracks más punks de este grandioso disco, con Dennis Lyxzén, apretando con furia la garganta en una explosión nuclear. Maravillosa. El inicio de "Summerholidays vs punkroutine"  me recuerda a la añorada banda de Ian Mcyane, con la guitarra atronando en parones locos.

"Bruits  Pome=5", es una delicia de un minuto instrumental, elctrónica futurista para prepararnos de lo que viene después. "New noise", sintexis de la necesidad que tenía la banda de ir más alla de sus colegas de combate. En un mismo tema tienen tiempo para rompernos el esqueleto con su armazón sónico y para seguir jugando con los aparatos.Melódica, brutal.

Y "Protest song 68'" continua el camino de transgresión, convocando a la banda a una catarsis de electricidad matizada con suaves reflexiones líricas, antesala de la tormenta, del asalto sónico que contiene.  Todo el disco rezuma rabia, también ganas de hacer algo distinto. Lo consiguieron.

Porque aquí no hay tiempo para descansar, para tomarte un respiro. "Refused are fucking dead", es quizás la más elaborada del álbum, extraña, emocional, lacerante, que da paso a la que titula el lp, otro trallazo para no dejar dormir a los vecinos.

Para el final "Tannhauser/derrive", con los violines afinando desolación, la track más inspirada y subversiva de "The shape of punk to come". 8 minutos de cadencias inflamadas, de lirios estrangulados, que termina como si fueran una banda de zíngaros tristes.

"The Apollo programme was a hoax" pone el adios a un discazo. Lenta y a modo de despedida. La banda se despediria tras este disco, dejando una huella que grupos como The Blood Brothers,siguieron con más o menos fortuna.



miércoles, 29 de noviembre de 2017

LCD SOUNDSYSTEM. "American dream" (2017)


Cuando sacaron su primer disco homónimo me dejaron alucinados, con esa reinvención del post punk para la pista de baile. James Murphy y sus muchachos supieron llenar todo un disco de escenas para danzar descocados, guiñando un ojo a los 80, mirando al futuro con prudencia. Sus posteriores trabajos no llegaron a engancharme. Fueron perdiendo fuelle.

Hasta que me topo con este "American dream", pongo el play y suena "Oh baby", y es como si sintiera el escozor de Alan Vega cuando se ponía romántico de muerte. Luego, "Other voices", donde se muestran la cara más punk funk del grupo, en un autentico trallazo que hace que quiera más, que desde el principio me sienta convencido.

"I used to", es un entramado de minutos que suenan a baile sin aditivos, concentrado de neón, batido de una oscuridad siempre clara, eléctronica lavándose la cara cuando cae la mañana mientras la guitarra surge como un dolmen en mitad de la canción.

Después de la separación de la banda en 2011, parecía improbable un nuevo retorno de Murphy y sus chicos. Pero el tiempo de parón les ha venido bien. Joder, si "Change yr mind", es puro Talking Heads, new wave para finales de año 2000. Mi preferida, "How do you sleep?", nueve minutos de post punk hipnótico, con unos teclados que vienen de Marte. En "Tonite", vuelven a liarla parda, toman al asalto la discoteca, se contonean nerviosos agitando con credibilidad sus espamos rítmicos. Los 80 de nuevo.

La única prescindible de "American dream" es "Call the police" por una similitud casi sonrojante con los cargantes U2. Sobra se mire por donde se mire. Menos mal que luego viene la canción que titula el disco, suntuosa balada que suena mientras la bola que pende del techo de la disco se hace añicos con el rubor de los besos perdidos.

Para el final, la más guerrera del álbum, "Emotional haircut", puro Joy División, y los doce minutos de "Black screan", especulaciones desde la desolación del fin de fiesta. LCD Sounsystem han vuelto con buena salud, el trabajo merece unas buenas escuchas.


lunes, 27 de noviembre de 2017

CLOGS. "Lantern" (2006)


Clogs fue una banda que podemos encuadrar en el post rock más cercano a experiencias de música de cámara (Rachel's), con toques folk, jazz, instrumentando un largo minutaje de canciones, que por que no, también hacen recordar a Penguin Cafe Orchestra.

"Kapsburger" y "Canon" se mueven en el mismo sendero donde transitan la calma, la especulación logística de latidos siempre vivos, al servicio de una catarsis siempre controlada. El cuarteto, de origen australiano y estadounidenses, son músicos forjados en música de lenta belleza ("Five/four") donde sobresale la maestria de Pawda Newsone,viola y violín, generador de esta danza sugerente, donde la tranquilidad forja avisperos de silencios e intución ("Two:three:five").

Aquí no hay experimentos con la electrónica, aqui se respira levedad, canciones que son rocío y como en la envolvente "Death and the maiden, no es necesario cerrar los ojos para transitar mundos donde el sueño se hace benefactor de los deseos. Los ecos a Penguin Cafe Orchestra son más evidentes cuando suena "Tides of Washington Bride", o cuando en "The song of the cricket" transitan por un minimalismo de alma para dentro.

Qué ternura que traspira "Fiddlegre", más experimental que el resto, pero con el violín confecionando peroratas sinfónicas convertidas en "Compass" en alteraciones de música de cuerda arañando cielos con voluntad de luz infinita. "Voisins", la más nerviosa de este suave viaje en barca por una laguna de paz interna, nos muestra al cuarteto enfrascado en una competente conversación de post rock sin ataduras ni perjuicios.

La última noticia que tuvimos de ellos fue también el interesante "The creatures in the garden of Lady Walton", (2010). Tendré que rastrear que ha sido de la vida musical de sus miembros. "Lantern", es una auténtica joya.